Aun cuando en el lapso de los últimos cinco años se redujeron los niveles de pobreza en 86 municipios con nombramiento de Pueblo Mágico, en 36 de ellos se reporta un incremento, lo que refleja que aún falta profundizar en estrategias que promuevan la inclusión social desde lo local, manifestó el titular de la Secretaría de Turismo en la entidad, Arturo Esper Sulaimán.
El funcionario dio que en los Pueblos Mágicos, quienes prestan los servicios turísticos son las micro y pequeñas empresas, la mayoría de ellas familiares, por lo que es de importancia que se garantice la continuidad de planes y programas turísticos y los mecanismos de inversión tanto pública como privada.
“Ser Pueblo Mágico no es solo una marca, puesto que representa una visión y una responsabilidad compartida entre la población y los gobiernos para desarrollar destinos turísticos sostenibles”, explicó.
Por ello remarcó la importancia de contar con planes y programas elaborados en forma participativa, que permitan que se incremente la llegada de turistas y visitantes, sin afectar el patrimonio natural y cultural del destino, por medio de acciones que contribuyan al fortalecimiento integral de la cadena de valor empresarial.
Finalmente, agregó que uno de los principales retos, además de superar los efectos negativos que para el turismo ha significado la pandemia de covid-19, es el fortalecimiento de estructuras de gestión en las comunidades receptoras.
Para que de la mano de los gobiernos se logre alcanzar los niveles de crecimiento que tenían a finales de 2019, ahora con una visión armonizada a la política federal establecida en la Estrategia Nacional de Pueblos Mágicos con un enfoque de inclusión, igualdad, transparencia y no solo de desarrollo económico, sino del bienestar de la población local.