La festividad de San Antonio de Padua, en el templo franciscano de esta capital, congregó la tarde de ayer a decenas de personas atraídas no sólo por la fe, sino por la música de mariachi que algunos devotos llevaron para honrar al santo medieval.
Uno de los creyentes, con una imagen de 70 centímetros de altura del festejado a cuestas, entró al templo para la bendición de la figura y después salió al atrio, siempre acompañado de la música de mariachi. La persona, un adulto mayor, presta sus servicios en el cercano Comedor de los Pobres de San Antonio.
La visita - festejo atrajo a otras personas que pasaban en ese momento por el jardín, quienes se detuvieron a tomar fotografías, apreciar la imagen y disfrutar un poco de la música tradicional mexicana.
San Antonio de Padua, segundo religioso en ser canonizado por la Iglesia Católica, no nació en Padua, Italia, sino en Lisboa, capital de Portugal, en el año 1195 aproximadamente, pero sí murió en Padua en el 1231, con apenas 35 años de edad.
A pesar de su corta vida, destacó como estudioso de la teología cristiana y como predicador, al grado de ser llamado “Arca del Testamento” por el papa Gregorio IX.
Conoció personalmente al fundador de su orden, San Francisco de Asís, de quien recibió las encomiendas de instruir en teología a los frailes franciscanos.