Pequeños negocios dedicados a la purificación de agua, en diversas colonias de esta capital, no se dan abasto para atender la demanda creciente de personas que desean llenar sus garrafones de la manera más económica y rápida posible.
Los altos precios de las empresas purificadoras más grandes y tradicionales, las “de marca”, además de sus problemas logísticos, empujan a muchos usuarios a acudir a donde les presten un servicio más eficiente.
Actualmente, el garrafón de 20 litros a domicilio, sin contar el costo del envase, oscila entre los 30 y 47 pesos según la marca, mientras que el llenado en un pequeño local de purificación anda alrededor de los 12 o 15 pesos por garrafón.
En estos negocios, ya es más frecuente ver personas que llegan en sus vehículos y bajan con dos, tres o hasta seis garrafones para rellenar.
Algunos de esos garrafones son de marcas muy conocidas, pero sus propietarios se quejan de que las grandes empresas los dejan abandonados, sin surtirles el líquido durante días y a veces, semanas enteras.
En cuanto a la calidad del agua que se vende en las pequeñas purificadoras, algunos clientes frecuentes aseguran que “sabe mejor que las de marca y viene más limpia”, pues incluso aseguran haber recibido garrafones de agua turbia por parte de las empresas más grandes.