En el Centro Histórico y otros puntos populares de la capital, la venta de aguas frescas y raspados de sabores se ha incrementado debido a la onda de calor, situación que debería ser tomada en cuenta por autoridades de Salud para incrementar sus operativos de vigilancia y descartar riesgos para la población.
De acuerdo con algunos consumidores, la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Coepris) debería no solamente incrementar la toma de muestras en los puestos que ofrecen aguas frescas, sino, además, ir más allá para revisar los sitios en donde estas aguas son preparadas.
Que se revise si efectivamente usan agua purificada y no de la llave; si se realiza correctamente la limpieza, corte y trituración de las frutas; si otros insumos como los endulzantes y jarabes para “colorear” las aguas se almacenan de forma higiénica, y si el personal encargado de la preparación y transportación del producto cumple con las normas sanitarias básicas, son algunas de las peticiones.
Lo mismo aplica en el caso de los raspados de sabores, donde la mayor duda surge respecto a qué tan limpio es el hielo usado para la preparación de estos productos tan buscados en época de calor.