Mientras las autoridades estatales avanzan en el proceso de reconfiguración de los servicios de agua, habitantes del fraccionamiento El Toro enfrentan una problemática más urgente: una fuga de aguas residuales que, aseguran, lleva al menos una semana sin ser atendida.
El derrame se localiza sobre la avenida San Remiel, donde aguas negras corren y se estancan sobre la carpeta asfáltica, generando malos olores y un entorno que vecinos califican como un foco de insalubridad.
Habitantes de las privadas Le Rev, Munkoa y Septum denunciaron que han reportado reiteradamente la situación tanto al Interapas como a la Secretaría de Ecología estatal, sin que hasta el momento exista una respuesta efectiva.
La falta de atención ocurre en un contexto en el que el gobierno estatal ha destacado que el próximo 30 de mayo concluirá el proceso de desincorporación de Soledad de Graciano Sánchez del organismo operador intermunicipal de agua potable. Sin embargo, para los vecinos, este tipo de anuncios contrasta con la realidad cotidiana.
"Los reportes ya están hechos y nadie viene. Aquí seguimos con el drenaje abierto, con el olor y el riesgo para nuestras familias", señalaron residentes, quienes advierten que la acumulación de aguas negras puede derivar en problemas de salud, especialmente para niñas, niños y personas adultas mayores.
Además del impacto sanitario, la fuga también evidencia, según los inconformes, una falta de coordinación y respuesta institucional ante problemas básicos de servicios públicos.
Ante ello, hicieron un llamado urgente tanto al Interapas como a la Secretaría de Ecología para que atiendan la situación de manera inmediata, antes de que las afectaciones escalen.
La denuncia, dijeron, no es aislada: refleja un patrón de omisión que deja a la ciudadanía en condiciones de vulnerabilidad frente a problemas que deberían resolverse con prontitud.