Galindo pide a los potosinos volver a creer

San Luis Potosí es mucho pueblo... y fue tan poco Ayuntamiento, dijo el alcalde en su primer mensaje

El primer pensamiento que tuvo Enrique Galindo Ceballos al despertar a su primer día de trabajo como nuevo alcalde de la capital, de acuerdo con sus propias palabras, giró en torno al deseo de que San Luis Potosí vuelva a creer en sí mismo y en las cosas que se pueden lograr en unidad, a lo cual, necesariamente, deberá preceder una urgente reconciliación.

Usó apenas dos minutos y medio para dar la bienvenida a todas las personas y funcionarios presentes en la sesión solemne de Cabildo que se realizó en el Centro de Convenciones de San Luis Potosí y se dirigió especialmente a su esposa Estela, a sus hijos Enrique, Sebastián y Natalia, como la inspiración, soporte y motor de todas las decisiones que lo llevaron a ocupar ahora la jefatura de Ayuntamiento capitalino... y entonces fue al grano:

“Por ese amor limpio y honesto que sentimos por la capital de nuestro estado, es el momento de decir la verdad sin adornos, sin dudas, sin dobleces: nos están entregando una ciudad territorialmente destrozada, socialmente abandonada, brutalmente insegura, inexplicablemente oscura, burdamente traicionada y enferma gravemente de corrupción”.

Entre los presentes se hizo el silencio, pero alguien cercano al templete de prensa dejó escapar, casi en un susurro, la dedicatoria obvia: “Tómala, Xaviercito” ... 

“Indicador a indicador, todos revelados por organismos nacionales con credibilidad e independencia, el diagnóstico es uno solo: nuestra ciudad está colapsada en incidencia delictiva, en percepción de inseguridad, en movilidad, en agua, en feminicidios, en competitividad económica, en transparencia gubernamental y en otros tantos indicadores”, añadió el hombre 

al micrófono.

Enseguida, la sentencia para la historia: “La realidad es contundente: San Luis Potosí es mucho pueblo... y fue tan poco Ayuntamiento”.

Luego vino el compromiso personal en el que ofreció “poner todo lo que tengo y todo lo que soy. Las horas de mis días; la vida de mis horas y mi vida misma al servicio de San Luis Potosí y su ciudadanía”. Enrique Galindo sólo pidió una cosa, con dedicatoria especial al gobernador José Ricardo Gallardo Cardona, sentado en el presídium: “No me dejen solo”.

Llamó a la reconciliación y expresó que no desea ser un alcalde que promueva las diferencias, sino el alcalde del trabajo y el de las y los potosinos unidos, un alcalde incluyente.

Refrendó el lema de su campaña: Servir y proteger, y comprometió a sus funcionarios a trabajar sin tregua para proteger lo más preciado que tiene San Luis Potosí: “Nuestras Familias”, y con San Luis Rey de Francia detrás de él, enmarcado en el gran escudo de armas de la capital como testigo, invitó a salir a las calles a escuchar “el susurro sutil de la cantera, pues la ciudad tiene mucho que decirnos”.

Al final, hizo suyas las palabras que el gobernador Antonio Rocha Cordero pronunciara en su respectiva toma de posesión hace 53 años, en septiembre de 1967: “El poder público debe ser un defensor del pueblo y no quien lo amenace. El ciudadano debe esperar de sus gobernantes respeto a su dignidad. Se debe gobernar y no simplemente mandar; no basta con poder dictar una orden. Se requiere que ésta sea conforme con el derecho y concuerde con el interés general. Donde se manda y no se gobierna, no puede haber unidad, pero donde impera la justicia, no sólo habrá paz, sino también progreso”.

“Nosotros vamos a gobernar con el pueblo en el corazón y con la Ley en la mano”, fue la promesa de colofón del nuevo administrador en jefe de la ciudad.

Ya por la tarde y con su gabinete completo aprobado por unanimidad por las y los miembros del Cabildo, el presidente municipal acudió a una comida ofrecida por locatarios del mercado “Miguel Hidalgo” en el Centro Histórico de la ciudad, lugar al que llegó pasadas las 3:30 de la tarde y donde fue recibido por el mariachi “Chapala” y las notas de 

Acuarela Potosina.

Luego de un breve recorrido por la planta baja, Galindo y su comitiva de más de 80 personas subieron al primer piso y ocuparon una larga hilera de mesas dispuestas en los estrechos pasillos del mercado. Ahí, fue servido un modesto pero apetitoso menú de arroz rojo, frijoles refritos y carne de cerdo en salsa roja que, por la avanzada hora de la tarde, fue consumido con avidez.

Miembros de la directiva del centro de abastos narraron al alcalde un poco de la historia y las tradiciones de este mercado y le externaron el mismo clamor que se escucha en el resto de la ciudad: “Necesitamos más seguridad, mejores policías... agua... recuperar nuestros trabajos. De lo demás, nos encargamos nosotros”.

Hoy sábado por la mañana, Enrique Galindo tomará protesta a su delegado municipal de Bocas y por la tarde presentará a su gabinete en la plaza de El Carmen. Mañana domingo también habrá actividad.