La presencia del gusano barrenador ha dejado en San Luis Potosí un impacto directo en el sector pecuario, con 12 casos confirmados en el ganado, principalmente en la región Huasteca, lo que encendió las alertas sanitarias y obligó a reforzar las medidas de control para evitar una afectación mayor a los hatos ganaderos del estado.
El delegado federal de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), Guillermo Andrés Rivera Vázquez, informó que, si bien el brote representó un golpe para los productores, actualmente no se registran casos activos, ya que los eventos detectados se encuentran inactivos y bajo contención, gracias a la aplicación de acciones sanitarias oportunas.
Explicó que al momento de detectarse los primeros casos, se implementó una estrategia de control que incluyó la liberación de mosca estéril, principalmente en la zona Huasteca, con ejemplares traídos del sur del país, lo que permitió frenar la propagación del parásito y evitar un daño mayor al ganado.
Rivera Vázquez subrayó que, ante el riesgo que representa el gusano barrenador para la economía pecuaria, desde principios de 2025 la SADER inició capacitaciones preventivas dirigidas a ganaderos y autoridades municipales, anticipándose a la posible presencia del parásito en el estado.
En ese marco, recordó que hace quince días se realizó en Ciudad Valles una capacitación encabezada por el director nacional de Sanidad Pecuaria, en la que participaron presidencias municipales, la Unión Ganadera y asociaciones del sector, a quienes se les informó sobre los casos detectados y las medidas de contención aplicadas.
El delegado federal rechazó que la aparición del gusano barrenador sea consecuencia de un relajamiento en las medidas federales y sostuvo que los controles se mantienen de manera permanente. Añadió que las casetas fitosanitarias para la revisión del ingreso de ganado desde el sur del país corresponden al ámbito estatal, aunque destacó que los propios productores son los más interesados en evitar la entrada de animales infectados, por el impacto económico que ello implicaría.
Finalmente, Rivera Vázquez señaló que el problema sanitario se da en un contexto complicado para el sector, tras una temporada de sequía que obligó a muchos ganaderos a vender parte de sus hatos. Actualmente, dijo, se atraviesa un proceso de repoblamiento del ganado, en un escenario de escasez, lo que hace aún más relevante reforzar los protocolos de sanidad y la compra de ganado con estándares de calidad certificados.
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