La organización civil, Ciudadanos Observando, iniciará una serie de investigaciones de la historia de los medios de comunicación y en particular los ataques a la libertad de expresión, como parte de las actividades de su décimo aniversario.
José Guadalupe González Covarrubias, vocero de la organización, explicó que el objetivo de investigar es mantener fresca la memoria de lo que sucedió en el pasado, para que el recuento de lo ocurrido lleve a las nuevas generaciones a aprender a defender la libertad de prensa.
“A quien se ha reprimido no es propiamente el medio de comunicación, sino a las ideas y a los periodistas”, dijo.
La primera entrega de la serie de investigaciones es un fascículo que da cuenta de diversos episodios de censura e intervención oficial en medios de comunicación locales, con la agresión que sufrió el primer dueño del periódico El Heraldo, y otra etapa de la intervención gubernamental en contra de los medios de comunicación en el periodo de dominio del santismo.
González Covarrubias dijo que la idea es mantener fresca la memoria de la ciudadanía, para que sepa lo que ha ocurrido en San Luis Potosí y de la gente que ha luchado favor de la libertad de expresión.
Además, dice que lo importante es que se conozca también cómo se ha reprimido a los periodistas.
El primer caso corresponde a un suceso del año de 1955, en tiempo del gobernador Ismael Salas, manejado por el cacique Gonzalo N. Santos, quienes atacaron a periodistas que estaban al frente del periódico El Heraldo.
Precisa que el foco de la intervención del cacique estaba dirigido contra periodistas que cuestionaban muchas cosas del gobierno en ese momento.
“Entonces hay una represión y hay un ataque brutal tanto a título personal como hacia el medio de comunicación, al periódico, y obviamente a los periodistas”, dijo José Guadalupe González.
Explicó que los propios periodistas resistieron e hicieron una defensa muy digna y muy honrosa del tema, pero después de la intervención, fue imposible soportar los ataques y la presión, y al gobierno del estado le bastaron 30 días de asedio a ese medio, para terminar con su trabajo.