Con actividad presencial al 50 por ciento en los templos, bajas ventas de palmas y el reclamo del arzobispo Jesús Carlos Cabrero Romero para que los inspectores no molesten a los comerciantes que hacen su trabajo en forma honesta, transcurrió la celebración del Domingo de Ramos.
Inspectores municipales intentaron por la mañana desalojar a los vendedores que hacían su trabajo, en tanto en el centro se acumulaban miles de personas sólo para caminar y romper el distanciamiento social.
Además del intento de desalojo, los mismos comerciantes aseguraban que habría bajas ventas por la falta de de asistentes a la bendición de las palmas.
En respuesta al intento de desalojo, el arzobispo dijo que hay mucho mejores formas de comer que molestando a los que hacen un trabajo honesto, como los que venden las palmas.
Dijo que muchos lugares que no deberían trabajar en la pandemia y sin embargo los están dejando.
Durante la bendición de las palmas y en la homilía de la misa de mediodía en la Catedral, el arzobispo Jesús Carlos Cabrero Romero llamó a los potosinos conservar las tradiciones y hacer lo necesario para impedir la transmisión del virus de coronavirus COVID-19, en periodo vacacional.