La Navidad es una oportunidad para repensar la ayuda a las personas que se encuentran en el abandono o en la pobreza, advirtió el sacristán mayor de la Catedral, Francisco Javier Espinoza Ayala, luego de celebrar la misa de mediodía para conmemorar la Natividad de Jesús.
Explicó que esta reflexión apunta a hacer más y mejores acciones para volver la mirada hacia quienes se encuentran en desventaja.
Señaló que la Navidad es la mayor expresión de solidaridad con la humanidad, y que la elección del camino de la pobreza representa precisamente un acto de solidaridad con los más pobres.
Añadió que es necesario trabajar con quienes más sufren a causa de la pobreza o de la enfermedad. "En efecto, la Navidad es una oportunidad para solidarizarnos cada vez más con los demás, para vivir la caridad de una manera mucho más profunda y auténtica, de modo que la Navidad sea fuente de alegría, pero también de caridad", concluyó.