El que un niño trabaje significa que las políticas no han sido del todo exitosas, que el Estado no vela por él y que “hemos fracasado como sociedad en algunos aspectos y sentidos”, juzgó Juan Jesús Priego Rivera, vocero de la Arquidiócesis de San Luis Potosí.
Sin embargo, el presbítero acotó que cuando los infantes deciden laborar en vacaciones es favorable, pues esas acciones les sirven como disciplina y para valorar la importancia de un ingreso monetario.
En días anteriores, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) a través del Módulo de Trabajo Infantil, reveló que en la entidad potosina entre el 10 y 11 por ciento de la población de cinco a 17 años, labora.
Priego Rivera argumentó que en este caso los niños laboren en un empleo para no estar de ociosos en su hogar, y aprenden “a ganarse su dinero”, pero lo que no debe suceder, es dejar de estudiar para trabajar, porque entonces “se habla de un fracaso”, recalcó.