San Luis Potosí es el estado “donde si (sic) se pueden las cosas”, celebró el gobernador en su perfil de Facebook una vez que se logró el encendido de “un millón de focos” del fallido árbol navideño en Fundadores. Pero al camino al aeropuerto no hay quien pueda iluminarlo, con riesgo para quienes lo transitan en horario nocturno.
Ricardo Gallardo Cardona celebró el miércoles por la noche que por fin encendiera completo la iluminación del árbol navideño que fue inaugurado el jueves 9, desmontado por fallas de estructura que lo deformaron, apuntalado y vuelto a armar.
“Un millón de focos se pudieron prender, una Navidad mágica y única solamente en San Luis Potosí el estado donde si (sic) se pueden las cosas, aquí los negativos se quedaron en el pasado, somos una ciudad chingona y con mucha actitud”, se lee en su perfil.
El camino al aeropuerto tiene luminarias pero no funcionan desde el cruce de la carretera a Matehuala con el Anillo Periférico Norte, hasta la salida para tomar el camino; el alumbrado público desaparece y no se vuelven a ver hasta avanzar más de 100 metros sobre la ruta a la terminal.
En todo el camino de ida, solamente funcionan las lámparas del lado derecho y no todas. Del lado contrario, prácticamente ninguna lo hace.
De noche, la pobre iluminación no permite la visibilidad a distancia para prever algún percance, sin embargo, los choferes de taxis autorizados del aeropuerto manejan a exceso de velocidad al igual que los de la empresa de paquetería establecida en la zona.
En todo el camino, los señalamientos de tránsito fijan la velocidad máxima permitida en 60 kilómetros por hora.
Ya de salida de la oscura ruta, justo antes de retomar la carretera de Matehuala rumbo a la ciudad capital, una última sorpresa aguarda a los viajeros recién llegados: Una zanja apenas distinguible en la oscuridad, producto del robo de una rejilla metálica. Un cono de color naranja “avisa” tardíamente a los conductores que apenas logran esquivar el peligroso hoyanco (con información de Leonel Mora).