Autoridades de los tres poderes del estado y ciudadanía en general acudieron ayer a la Plaza de Armas de esta capital para presenciar la ceremonia solemne de quema de la Bandera como acto previo al informe de la Directiva del Congreso local correspondiente al primer año de trabajo legislativo.
Por ley, explicaron mandos militares, el lábaro patrio debe ser incinerado cuando se considera que ha llegado a su término de vida útil o se encuentra en tan malas condiciones que no puede ser conservado en un museo.
La incineración, autorizada por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) previo análisis, es el único método permitido para desechar una bandera mexicana, ya que ésta no puede ser depositada en contenedores de basura común y ni siquiera debe tocar el suelo.
El lábaro incinerado debe ser repuesto de inmediato por un ejemplar nuevo, como sucedió en esta ocasión.
Ante la nueva bandera del Congreso, entregada por efectivos de la XII Zona Militar, las diputadas y diputados de la actual Legislatura rindieron protesta, para que luego el símbolo fuera ingresado al recinto legislativo.
Al acto asistieron escolares de educación básica, así como la Banda Sinfónica del Gobierno del Estado que en su momento interpretó el Himno Nacional Mexicano, además de amenizar con piezas típicas como La Marcha de Zacatecas.