No parece sensata, es esencialmente imprudente y podría llegar a una “zona de tinieblas”, la iniciativa del denominado “Plan B” de la reforma electoral, porque se pretende modificar “lo que está funcionando bien”, señaló Pablo Sergio Aispuro Cárdenas, presidenta de la Junta Local Ejecutiva del Instituto Nacional Electoral (INE).
Matizó que su declaración no busca plantear una mirada catastrófica y apocalíptica, sino contrastar que, en su momento la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) habrá de corregir y actuar para garantizar la supervivencia de un sistema electoral exitoso.
En entrevista, reclamó que el tema presupuestal es un pretexto para debilitar a la estructura institucional, cooptar y limitar al árbitro electoral, porque hay otros sectores de la administración pública que demuestran gastos adicionales para proyectos emblemáticos de la gestión federal.
“Nos está preocupando demasiado el Instituto Nacional Electoral por un presupuesto que acusan de caro, cuando estamos tirando dinero a raudales en otros conceptos de la administración federal”, complementó.
Dijo que no sataniza, ni demoniza al gobierno lopezobradorista, al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) o a sus aliados, porque están en la “línea” de hacer política como la consideran, a partir de la figura del presidente Andrés Manuel López Obrador.