El Día de Muertos es una fecha para recordar a quienes ya no están, pero para las familias de personas desaparecidas la ausencia tiene otra dimensión: no saben si sus seres queridos murieron o si todavía están con vida.
Sin un lugar al cual llevar flores ni certeza sobre su paradero, las familias buscadoras mantienen la esperanza de encontrarles con vida o al menos sus restos y obtener respuestas sobre lo que les ocurrió.
En San Luis Potosí, esa espera tiene una dimensión que también se refleja en las cifras. En junio de 2025, el colectivo Voz y Dignidad por los Nuestros presentó ante la CEDH un informe que contabilizó mil 818 personas desaparecidas o no localizadas entre enero de 2018 y mayo de 2025. De ellas, 956 seguían sin ser encontradas; es decir, más de la mitad de los casos registrados durante ese periodo.
En agosto de 2026, Edith Pérez Rodríguez, presidenta del colectivo, estimó que más de mil 500 personas permanecían desaparecidas en la entidad. Detrás de cada registro hay una familia que busca información, que espera noticias y que enfrenta la falta de certeza sobre el destino de alguien cuya ausencia sigue sin explicación.
Para quienes buscan a sus familiares, no saber qué ocurrió también significa no tener una despedida. No hay certeza de una muerte, pero tampoco respuestas que permitan saber si siguen con vida. La búsqueda se mantiene entre esas dos posibilidades, con la necesidad de encontrarles y conocer la verdad sobre lo que les pasó.
Mientras los panteones reciben a familias que llevan flores y visitan las tumbas de sus seres queridos, las madres, padres, hijas, hermanos, amigos buscadores continúan esperando saber dónde están los suyos. En Día de Muertos, su exigencia sigue siendo la misma: que no se detenga la búsqueda, que las autoridades den respuestas y que ninguna persona desaparecida quede en el olvido.