No descartó que se incrementen el número de quejas, pues las comunidades de migrantes sufrirán mayores violaciones a sus derechos humanos.
Consideró que el trato de una persona con formación policíaca militar va a ser siempre muy diferente al de un agente federal de migración, en donde los agentes siempre están apegados a los derechos humanos.
“En ese entendido como tal el derecho del migrante es un derecho ganado y así debería de ser tratado con respeto, pero en la formación militar será más de sometimiento, por lo que seguramente se generarán mayores conflictos”, finalizó.