En este 2023, además de la recuperación post pandemia, la industria restaurantera potosina deberá afrontar retos como el embate de la delincuencia, la falta de mano de obra calificada, la excesiva “tramitología” de las autoridades y las nuevas disposiciones contra el consumo de tabaco en los establecimientos, entre otros temas.
Luego de rendir protesta ante directivos nacionales para su tercer y último año de gestión, el presidente de la Canirac potosina, Eduardo Kasís Chevaille, mencionó que, por ejemplo, la extorsión telefónica se ha vuelto “el deporte favorito” de criminales que operan desde algún reclusorio y que así lo han hecho por años.
Para combatir esto, la Canirac mantiene contacto directo con todos los mandos policiales, a quienes el presidente les reconoció su trabajo y respuesta inmediata en casos específicos que han afectado a las y los restauranteros locales.
A su vez, el presidente nacional de la Cámara de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados, Germán F. González Bernal, confirmó que la inseguridad es, efectivamente, uno de los grandes retos, con la extorsión y el robo de mercancías en tránsito como principales azotes del sector.
Kasís Chevaille mencionó también la necesidad de resolver el déficit de alrededor del 15 por ciento que se arrastra en cuanto a personal capacitado, para lo cual se están generando convenios de colaboración con instituciones que manejan carreras de gastronomía y afines.
El presidente reconoció que la Zona Industrial de San Luis Potosí se ha convertido en la principal competencia de la industria restaurantera, pues, en ella, las empresas ofrecen mejores sueldos, pagos por adelantado, semanas de sólo cuatro días laborables por tres de descanso y otras ventajas.