El posicionamiento del presidente Andrés Manuel López Obrador frente a los feminicidios, no responde a las necesidades de dicha problemática y ha carecido de sensibilidad, valoraron académicos de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP).
Urenda Queletzú Navarro Sánchez, profesora-investigadora en Derechos Humanos de la Facultad de Derecho, dijo en entrevista que el decálogo emitido por López Obrador fue inoportuno, en el sentido de que no responde a las exigencias de la activista Frida Guerrero, en aras de desplegar acciones para detener la violencia contra las mujeres.
Sentenció que el citado señalamiento no aduce un posicionamiento político respecto a la necesidad de visibilizar la violencia hacia las mexicanas como un tema central y de gobernabilidad.
Navarro Sánchez aseveró que la postura de los grupos feministas es de rabia y desesperanza, pero también de una claridad de que una respuesta es la organización entre los colectivos de mujeres y que “el gobierno tiene que responder con una política pública certera”.
“No pasa de constituir una propuesta de 10 puntos, de buenas intenciones, digamos un mensaje de cero tolerancia que no alcanza a reconocer la distinción entre la violencia de género y el resto de las violencias”, expuso.
Aparte, Miguel Aguilar Robledo, director de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades, comentó que, aunque el gobierno lopezobradorista ha trabajado en la estrategia de seguridad, sobre todo con la instalación de la Guardia Nacional, le ha faltado “un poquito” de sensibilidad en la política de combate al feminicidio.
Reconoció que el citado decálogo fue cuestionado por la generalidad de los argumentos planteados en él, es decir, diversas acciones ya impulsadas que no atienden de manera focalizada ese delito.
“Creo que ahí ha faltado un poquito de sensibilidad, no porque el presidente en particular no impulse las políticas de género (…) Yo creo que, en el mediano plazo, que al mejorar la seguridad de toda la sociedad va a bajar los feminicidios”, concluyó.