Esperanza Alonso Castañón, profesora-investigadora de la Facultad de Psicología de la UASLP, aduce que la maternidad no va a calificar la calidad de una persona, decida o no ejercerla, pues debe ser una cuestión de deseo “y el deseo no se puede imponer. De hecho algo impuesto aniquila el deseo”.
La especialista exteriorizó que, aunque la maternidad física proviene de una mujer, hay muchas que son paternales, es decir, hay padres muy maternales y dulces que introducen ese deseo materno.
Sentenció que dicho concepto va más allá de un ser humano con cuerpo femenino, sino de la pretensión por cuidar a un hijo, inclusive a veces el vástago no es consanguíneo “sino a alguien que tomó como un hijo, esa es la verdadera maternidad y esa es la que estamos celebrando”.
Expuso que no todas las progenitoras son dulces y amorosas, por lo cual, como hijos y familia es necesario enfrentarse a esa realidad “que no queremos ver”, o aquellas que no deseaban ser madres y lo fueron.
“Hay muchas cosas que reconfigurar, muchas cosas de nuestra vida y también sería bueno plantearnos, aunque sea la duda, de que la maternidad que hemos conocido es la que es y pensar que puede ser bastante diferente”, planteó.
Argumentó que hay familias donde lo más sensato para todos los miembros de la misma, es evitar hablar de la maternidad como lo pintan en programas televisivos de drama, pues las madres son lo mejor como sean y no “debería de haber un estereotipo de mamá”, asume.
“Crítico en tener una visión amplia, no de plantearlo como bueno o malo, sino de que las mujeres pueden llegar a ser madres, algunas desean ser madres, otras no desean ser madres; otras definidamente hacen lo posible por nunca serlo y otras no tienen opción y son madres, pero no desean serlo”, adujo.
Gaby, quien se dedica a laborar como recepcionista en una oficina del Centro Histórico, comenta que todos los 10 de mayo en su casa celebran a todas madres de la familia, pero hoy solo serán cuatro, que son las que habitan ahí.
Admite tristeza por no poder conmemorar y honrar a todas las progenitoras de su entorno, sin embargo, entiende la gravedad de la enfermedad, que hasta ayer ha matado a 16 residentes de San Luis Potosí.
Rememora que cada Día de la Madre, su hijo de cinco años le entrega diversos obsequios muy sencillos, pero de gran significancia sentimental, consistentes en cartas con dibujos abstractos, corazones y algunas letras.
“Me da tristeza que hoy no estaremos todas las madres de la familia, pero bueno, es mejor estar lejos para todas. La celebración será un delicioso pozole y refresco, y desde con la alegría de los niños”, comenta la madre.