La socarrona eternidad de los baches (FOTOGALERÍA)

Los ayuntamientos están obligados a pagar daños por el mal estado de las calles, pero ni ese disuasivo legal de nada ha servido. Los hoyancos quedan abiertos por el tiempo suficiente para convertirse en huertos de sandías y tomates

Fotos: Alberto Martínez Sánchez /Pulso

Baches de todos los tamaños y formas, hundimientos con plantas de tomates creciendo en el fondo, alcantarillas destapadas y adoquines sueltos son una constante en las calles de la capital potosina.

Hace 109 días, el alcalde de San Luis Potosí, Xavier Nava Palacios rindió protesta en la Plaza de Armas y entre los compromisos mencionados en su discurso, incluyó incrementar la inversión pública “para asegurar la calidad de los servicios urbanos de alumbrado, alcantarillado, drenaje, pavimentación, equipamiento e infraestructura que eleven la competitividad del Municipio y logren la satisfacción plena de las necesidades ciudadanas”.

Hoy, a más de tres meses de aquel mensaje, las quejas por el mal estado de las diferentes arterias de la ciudad son frecuentes y aunque en algunos casos se han observado “arreglos”, como en el caso de la calle Cuauhtémoc casi esquina con Juan de Oñate o en la avenida Himno Nacional, éstos muchas veces se realizan con material que, a decir de los vecinos, poco durará una vez que comience la temporada de lluvias.

ENTRE ADOQUINES Y ZANJAS

Si los hoyancos están en las rutas por las que los conductores pasan diariamente, sirven hasta como “ejercicio de memoria” para lograr esquivar la mayoría de ellos.

Si los automovilistas acostumbran transitar por calles como Rayón y Comonfort, por citar solo unos ejemplos, ya saben que deben circular a baja velocidad, no vaya a ser que se topen con un adoquín fuera de lugar que les genere una mala sorpresa.

Y ya que se mencionan los adoquines, un ejemplo de ello es la esquina de la Calzada de Guadalupe a la altura del Centro de las Artes, donde faltan cerca de cinco piezas y en medio del boquete quedó solo una piedra que en nada reduce el riesgo para los conductores.

Otro ejemplo es la calle Estatuto Jurídico, entre Salubridad y Economía, donde es común ver automovilistas que invaden el carril contrario para no pasar por los adoquines sueltos que en ocasiones “rebotan” al contacto con la llanta y golpean la parte inferior de los vehículos.

También en Estatuto Jurídico, cerca de 18 de Marzo -casi enfrente de un OXXO- hay una zanja que ocupa media calle y parece inofensiva, pero si no se reduce la velocidad, el golpe nada tiene de sutil.

Otra zanja, presuntamente abierta por una gasera, existe desde hace ya varios meses en la avenida Santos Degollado casi esquina con Mariano Jiménez, a un costado de la gasolinera situada en ese cruce; el desperfecto obliga a los conductores a reducir casi al mínimo la velocidad.

LOS PELIGROSOS REGISTROS

Uno de los problemas comunes en la vía pública son los registros destapados o con cubiertas a punto de colapsar. Un ejemplo de eso es el ubicado en el cruce de Jerónimo Mascorro esquina con Hogar del Niño, donde una cubeta, un tubo y un trapo son los únicos “señalamientos” de advertencia.

Otra muestra de ello es el registro de telefonía dañado en Avenida Universidad en el cruce con Avenida de las Torres. Un descuido podría provocar un grave accidente, ya que sólo queda la malla de varillas encima del boquete.

En la calle Presa del Peaje en la colonia Ciudad 2000 hay un pozo de visita sin tapa y con solo una bolsa como señalamiento.

Además, un registro destapado se localiza en avenida Paseo de los Colorines, entre la carretera a México y la Avenida Industrias, mientras en Zenón Fernández a la altura de Simón Bolívar, ciudadanos colocaron un señalamiento improvisado para evitar accidentes por un drenaje abierto.

OBRAS A MEDIAS Y DESPERFECTOS AL DOS POR UNO

Algunas zonas de la ciudad han sido sometidas a reparaciones por drenajes colapsados y aunque es necesario dejar transcurrir un tiempo para permitir nuevamente el paso de vehículos, hay casos en los que vecinos temen que las autoridades se olviden del retiro de escombros y la liberación de las arterias.

En Himno Nacional esquina con Luis de Moreto fue reparado un pozo de visita pero aún se observan escombros y troncos protegiendo la zona.

En el caso de Avenida Industrias a la altura de Dalias, personal de Interapas reparó una fuga de agua potable pero el boquete no ha sido cubierto y lo mismo ocurrió en Avenida de las Torres, mientras que en SCOP a la altura de 18 de Marzo, el cierre de un tramo lleva cerca de dos meses.

Nula señalética se percibe en una zanja abierta por Interapas en la Calle 16 esquina con Calle 7 de la colonia Industrial Aviación.

En la banqueta norte del Periférico Sur, a unos metros de la colonia Arbolitos hay una zanja acordonada, derivada de la reparación de una mega fuga de agua potable, mientras que en la avenida Hernán Cortés esquina con Calle 16 se observa un boquete abierto por fuga de aguas negras.

También en Hernán Cortés faltan rejillas en la cubierta del colector pluvial que pasa por esa zona, lo que implica un riesgo para ciclistas y motociclistas, principalmente.

Y no hay que olvidar las fugas de agua con baches incluidos, como la que existe en Fuente del Parque esquina con Fuente de los Olivos, en Balcones del Valle, o el hoyanco situado en José de Gálvez a la altura de la carretera a México, donde el líquido –para empeorar la situación- es pestilente.

GRANDES, CHICOS, REDONDOS, CUADRADOS…
Por variedad no queda. Hay en las calles potosinas baches de todo tipo, pero ni eso hará que los potosinos se vuelvan tolerantes con ese problema que muchos alcaldes han prometido resolver y ninguno lo ha logrado al menos en un 90%.

Existen zonas en las que prácticamente es imposible esquivar los boquetes, tal es el caso de la calle Melchor Ocampo entre Benigno Arriaga y Tomasa Esteves, justo al lado del IMSS. En una sola cuadra hay más de 10 baches de todos los tamaños. Uno de los últimos abarca varios metros. Ladrillos, grava y arena han vaciado algunas personas en esa zona, pero tarde o temprano los hoyos vuelven a surgir.

Una situación similar se vive en avenida Industrias esquina con Francisco Martínez de la Vega, una zona de hoyancos de gran profundidad.
A la lista de problemas en las vialidades se deben sumar los tres baches situados en la avenida Hernán Cortés esquina con Pasaje G, en la colonia Industrial Aviación.

Tampoco la avenida Damián Carmona se salva de los problemas, sobre todo a la altura de la calle Altamirano y frente a la escuela Heroínas Mexicanas, donde se han detectado boquetes y fugas de agua. En esa arteria hace poco un automovilista quedó varado tras caer en una alcantarilla abierta.

Y en Fuente del Parque esquina con Fuente de los Olivos –sí, ahí donde hay también una fuga de agua potable-, un marco de pintura naranja se observa alrededor de un bache cuadrado, quizá como un intento por alertar a los automovilistas sobre el peligroso boquete.

La calle Comonfort es todo un problema, sobre todo cerca de la calle Francisco Zarco, donde unos baches ya se juntaron con otros y provocaron un enorme boquete.

A unos metros de ahí, al circular por Tomasa Esteves y girar hacia la izquierda para tomar Ezequiel Montes, los conductores deben esquivar dos hoyancos que en caso de descuido podrían provocar ponchaduras de llantas.

Hasta en transitadas zonas como la avenida Carranza, casi frente a Tequis se han observado algunos baches, no muy grandes pero sí muy profundos.

También en el bulevar Río Santiago cerca de Pedro Moreno se ha detectado un cuadrado y peligroso hoyanco, el cual se vuelve aún más riesgoso por la velocidad con que transitan los automovilistas por esa arteria.

Y si usted pretende circular por Melchor Ocampo, se recomienda que se mantenga en el carril derecho, para así evitar el boquete ubicado poco antes de Mariano Otero y los dos hoyancos cuadrados –así es, también cuadrados- situados antes de llegar a Benigno Arriaga.

“ESTABAN LOS TOMATITOS…”

Si hace algunos trienios se volvieron famosas unas sandías en una obra inconclusa en la avenida Manuel José Othón, este año ha crecido una mata de tomates alimentada por el drenaje de la calle Granate, cerca de Avenida Industrias, en la colonia Valle Dorado. La planta podría dar buenos frutos… a menos que las autoridades decidan reparar el desperfecto.

Y ya que se menciona la avenida Manuel José Othón, hay que recordar los dos baches ubicados en esa arteria: uno al salir del puente, donde una mala maniobra para esquivarlo puede terminar en choque, y otro poco antes de llegar a la calle Chicosein.

Pero volviendo a los hundimientos por drenaje colapsado, el de Granate no es el único. Hay otros casos como el de Roque Estrada a la altura de Jerónimo Mascorro, en Heroico Colegio Militar esquina con Francisco Márquez y en Zenón Fernández esquina con la privada del mismo nombre.

La lista es interminable y las autoridades tienen el reto de mejorar las vialidades, además de muchos otros problemas. La pregunta es: ¿Lo lograrán?