Regresa a clases presenciales, escuela primaria en la colonia Pedroza, pero la invaden las emisiones contaminantes de una ladrillera. En temporada de lluvias, la zona también es lugar de paso de miles de metros cúbicos de aguas negras y agua pluvial que escurren de la zona de la avenida Adolfo López Mateos, por carecer de drenaje suficiente para el desahogo por vía subterránea.
Rolando Pérez Ortiz, director de la escuela primaria vespertina Guillermo Prieto, de la colonia Pedroza, mostró el humo que generan las ladrilleras, y que se convierten en un problema constante en el plantel educativo, porque la contaminación excesiva les afecta en el desarrollo de las actividades académicas.
“Ese es un eterno problema de la zona, porque en ocasiones invade las aulas, y sobre todo en los días de mayor intensidad de producción de ladrillos”.
Explica que para el caso de las aguas negras, con frecuencia invadían las instalaciones escolares y para este nuevo ciclo escolar fue necesario reparar el nivel de las canchas porque se inundaban de las aguas residuales.
Precisó que fue necesario crear un cárcamo para que el agua salga directamente a las redes de drenaje, y no se quede en la zona escolar.
Explicó que la corriente de agua depende de una red de drenaje interna de la escuela que era insuficiente para permitir el flujo de lo que provenía del exterior, se le reparó y ya se encuentra en condiciones de movilizar las aguas residuales a tiempo.