El parque Tangamanga 1 llegó al 40 aniversario con una de las peores sequías de su historia. Los escurrimientos ni siquiera alcanzaron a llenar el lago mayor que apenas presenta un charco de agua, y el resto es polvo desértico.
La falta de lluvias ha afectado presas y arroyos y terminó por perjudicar los cuerpos de agua del parque recreativo, que es receptor de una parte de los escurrimientos de la Sierra de San Miguelito.
Según el personal del propio parque, ahora no se llega ni siquiera al nivel mínimo ecológico, y es imposible mantener cultivos de peces.
En el Lago Mayor llegaron a vivir incluso pelícanos, tortugas y diversas variedades de peces.
También era el centro de atención de las aves migratorias que llegaron a anidar hasta antes de la llegada de la primavera. Diferentes especies formaban sus nidos debajo de un puente o en las orillas para aprovechar el agua y la zona boscosa. Una vez que el clima ya no les favorecía regresaban a sitios como Canadá y Estados Unidos.
Con suficiente agua y lluvias en la época, la última vez que el lago fue sometido a una intervención de fondo, ocurrió en el período de Antonio Esper Bujaidar como director.
El agua del lago fue aseada y oxigenada y se le colocó un sistema para dar vuelta al agua y para la inyección de oxígeno con el fin de presurizar cualquier impureza.
La intervención obedeció a la celebración del triatlón con motivo de los festejos del 35 aniversario de la fundación del centro cultural y recreativo.