Hace 19 años el artista plástico potosino José Cruz García Rocha realizó una pintura de uno de los siete dolores de la Virgen de Soledad, la cual se exhibía en la parroquia Nuestra Señora de Soledad en el municipio del mismo nombre, sin embargo, señaló que el cuadro lo retiraron supuestamente para restaurarlo y realizarle algunas modificaciones debido a que el mural no era del gusto del párroco actual.
El padre José de Jesús López Castillo, párroco de Soledad, aseguró que dicha obra sólo se retocará en aquellos aspectos que no corresponden al tiempo para aplicarle un estilo antiguo.
Por lo anterior, el pintor considera que dicha acción es injustificada y terrible, puesto que un artista, cuando realiza una obra le dan el valor como si fuera un hijo, y al hacerle esto a su pintura es como si dañaran o lastimaran a uno de ellos, ya que una vez que aplican otras pinturas la estropean y destruyen.
Detalló que la obra retrata el encuentro de la Virgen María con su hijo en el camino del calvario antes de ser crucificado. “Destruir una obra, cuando hay derechos de autor no es justo”, dijo el pintor.
Informó que son dos las pinturas que realizó para la parroquia y también la otra la piensan destruir solo porque el padre mencionó que requiere modificarse para que esta obra se muestra antigua como los demás cuadros que aparecen al interior de la capilla.
“Me encuentro mal porque me han hecho daño moral y psicológico porque no sé qué pedir o hacer, me gustaría que se hiciera otro cuadro como éste, ya que desde que los elaboré era para que duraran hasta 500 años y no duró ni 20”, manifestó.
Por su parte el padre Kino como es conocido en este municipio el sacerdote, señaló que tan sólo hace unos días sostuvo una reunión con el maestro José Cruz y llegaron a un acuerdo sobre dicha situación e incluso se mencionó que el artista pudiera elaborar otro cuadro.
Indicó que la decisión de modificar dicha obra se debió a que por comentarios de los mismos feligreses consideraban que los dos cuadros realizados por García Rocha contrastaban con los otros cinco cuadros que se encuentran en el templo y que representaban los siete dolores de la Virgen de la Soledad.
Aseguró que antes de tomar dicha decisión consultó con otro pintor sobre si no existiría algún problema a lo que le respondió que no había ningún problema y actualmente es quien está trabajando en unas adecuaciones para darle el tinte antiguo.
“Esta obra es en colaboración de dos pintores y en la plática quedamos en un acuerdo más que legal, sentimental”, concluyó.