El desabasto de medicamentos e insumos, el desconocimiento del personal médico y la objeción de conciencia son algunas de las barreras que persisten para acceder al aborto seguro en San Luis Potosí, pese a su despenalización.
La red autónoma Las Compas ha acompañado más de 900 procesos desde noviembre de 2024, pero advierte que las dificultades son mayores para quienes viven fuera de la capital.
La organización señala que parte del personal de salud desconoce las causales legales para interrumpir el embarazo, mientras que los servicios privados tienen poca difusión y costos elevados.
Aunque el IMSS-Bienestar, el IMSS ordinario y el ISSSTE han habilitado servicios en otros municipios, el acceso continúa siendo más complicado en zonas del Altiplano y la Huasteca Sur.
Entre las principales carencias, Las Compas identifica la falta de misoprostol y de insumos para realizar la aspiración manual endouterina (AMEU). También advierte que personal de instituciones públicas se declara objetor de conciencia y niega la prestación del servicio.
Ante este panorama, la red pide regular esta práctica conforme a los criterios de la Suprema Corte y destinar presupuesto a la capacitación médica, el abastecimiento y la difusión de los servicios.
Los acompañamientos de Las Compas han aumentado exponencialmente y actualmente rondan los 60 al mes. Atienden a mujeres y personas de entre 15 y 42 años, principalmente de San Luis Potosí y Soledad de Graciano Sánchez, pero también de otros municipios del estado, entidades como Tamaulipas, Veracruz y Ciudad de México, e incluso Estados Unidos. Las solicitudes más frecuentes son información sobre el proceso de aborto y orientación para acceder a los servicios de salud.
La red está integrada por aproximadamente 10 mujeres de distintas profesiones que realizan esta labor de manera voluntaria, sin remuneración y como una actividad adicional a sus empleos. Sus integrantes cubren gastos de ultrasonidos y otros costos médicos relacionados con la interrupción del embarazo mediante aportaciones propias y donaciones de usuarias; además, personas aliadas del sector salud ofrecen sus servicios. Las Compas también pide que la información y la atención consideren las necesidades de personas LGBTQI+, indígenas y con discapacidad.