Una mujer que viste de negro y aborda a aterrorizados choferes de taxis en el cementerio del Saucito, el hombre del jarrito que adivina el futuro y la mujer casadera que espera al amor de su vida en el templo de San Miguelito, son los cortometrajes de calidad cinematográfica, que con destacados actores dirigió Bernardo González Burgos.
Los productos presentados en el Teatro Polivalente, desde ahora se convierten en parte del acervo histórico de las leyendas potosinas contadas en forma innovadora y cuya elaboración fue ordenada por la Dirección de Turismo de la alcaldía capitalina.
Los tres cortometrajes recibieron muy buena crítica y dieron cuenta de la formación de González Burgos y su preparación para dirigir cortometraje y largometraje.
Cada uno tiene una duración narrativa de 15 minutos, y el montaje de la escenografía para cada secuencia incluye calles emblemáticas y edificios históricos de la ciudad.
Vestuarios, caracterizaciones, personalidades, historias y leyendas, dan cuenta de hechos en los que se entremezclan la realidad y la ficción, y recuperan lo que en un inicio era tradición oral y poco a poco se fue transformando en piezas literarias, obras de teatro y libros de colección.
Una hermosa joven casadera que conoce a su novio en el jardín de San Miguelito, y se queda toda una vida esperando su boda, circula por las calles con su vestido de novia. Otra joven de apariencia inocente, para a un taxista en la puerta de lo que se denomina el Panteón Viejo del Saucito, y los templos de la ciudad para orar, y luego regresa al cementerio, como parte de las historias que otros taxistas contaron.
Después, el relato de un adivino, muy querido entre los capitalinos que vivieron más o menos en la época juarista.