Familias que visitaron ayer la presa de San José para ver qué tanto se ha extendido el espejo de agua con las lluvias más recientes, hallaron en su lugar una alfombra de lirio verde que cada día se amplía más y se vuelve un problema difícil de erradicar.
Desde la cortina de la presa se detectaron dos cosas: La primera, que el nivel de almacenamiento del embalse está a tan sólo tres o cuatro metros de alcanzar el nivel de desagüe de los vertederos laterales de la cortina, y la segunda, que el lirio acuático se ha vuelto más denso y más extendido.
Al menos este sábado no se detectó en operación alguno de los botes equipados para extracción del lirio, quizás por tratarse de un fin de semana marcado por el asueto de las fiestas patrias.
En teoría, el lirio sigue reproduciéndose por las descargas de aguas residuales, ricas en nutrientes orgánicos como el nitrógeno y el fósforo, procedentes principalmente de conjuntos residenciales construidos por encima del nivel de altitud de la presa de San José.
El lirio provoca la pérdida de oxigenación de las aguas y con ello altera el ecosistema acuícola, afectando las poblaciones de peces y otros organismos vivos, pero al mismo tiempo evita la evaporación del agua, lo que en cierto sentido, beneficia el almacenamiento del líquido que se envía a la planta de Los Filtros para su potabilización.