Tras un irregular inicio en el manejo de su deuda, los Servicios Estatales de Salud (SES) acumularon en julio de este año cuatro meses consecutivos de incremento en sus pasivos, para ubicarla en mil 268.4 millones de pesos.
De acuerdo a los reportes analíticos de deuda pública y otros pasivos de los primeros siete meses del año, los SES llegaron a reducir sus pasivos de los mil 471.9 millones de pesos con que cerraron en 2018 a mil 033.6 millones de pesos en marzo pasado, su marca más baja en lo que va del año. La reducción fue de 438.3 millones de pesos en tres meses.
Sin embargo, a partir de abril, el monto de los pasivos de la dependencia se ha venido incrementando cada mes, para llegar a los mil 268.4 millones de pesos.
La diferencia entre los saldos deudores de marzo y julio de este año arroja un incremento en los pasivos que llega los 234.8 millones de pesos.
Sin embargo, se mantiene una diferencia de 13 por ciento a la baja si la comparación se hace con el saldo de pasivos a diciembre del año pasado.
El rubro donde se concentra la mayor parte de los pasivos de los SES es el de otras cuentas por pagar a corto plazo, que suma 684.2 millones de pesos.
Le sigue el de proveedores, a los que los SES le deben 355.5 millones de pesos.
Por lo que toca al rubro de las retenciones, el saldo negativo es de 255.8 millones de pesos.
El año pasado, la dependencia que dirige Mónica Rangel duplicó sus obligaciones financieras, pues de 700 millones de pesos reportados al cierre de 2017, para el año siguiente se dispararon a mil 471.9 millones de pesos.