La madre de Érika Muñoz Villaseñor, la dentista potosina que fue asesinada en octubre de 2018 a pocos días de dar a luz a su bebé, reclamó justicia y que no exista corrupción en la etapa final del juicio que se les sigue a los autores material e intelectual del crimen.
A su salida del edificio de la Fiscalía General del Estado (FGE), después de dialogar con autoridades de esa instancia, Rosa Villaseñor de la Mora pidió que el caso de su hija se vuelva a viralizar como sucedió hace dos años para que la opinión pública, a nivel nacional, presione y vigile que no exista corrupción en la etapa final del juicio.
Su abogada, Jéssica Najera Alejo, informó que el viernes pasado acudieron ante el juez del caso dos testigos que aportarían elementos de prueba importantes, pero éstos fueron amedrentados por quienes llevan la defensa de los acusados.
El próximo viernes acudirán los últimos testigos, por lo que la abogada y la madre de Érika pidieron garantías de libre audiencia para ellos.
También señalaron como una irregularidad del proceso, que a los testigos se les quisiera imponer la asesoría de un defensor de oficio de nombre Rafael Argániz Farfán, de quien dijeron que tiene " claros lazos de amistad" con quienes llevan la defensa de los acusados.
La madre de la dentista asesinada y su abogada solicitaron al juez que aplique la pena máxima por feminicidio a los presuntos, la cual es de 45 años de prisión además de una considerable sanción pecuniaria, aunque, en la opinión de la señora Villaseñor de la Mora, "ninguna sentencia podrá reponer la pérdida de una hija, madre, amiga y profesionista que contaba con la estima de mucha gente a nivel nacional y cuyos dos hijos, menores, quedaron en la orfandad".
Érika, al momento de ser asesinada, estaba a cuatro o cinco días de dar a luz a un bebé. Al parecer, este embarazo fue el motivo de que los acusados, entre ellos su ex pareja, decidieran quitarle la vida.