Con más de 40 años de trabajo usando las recetas de los ancestros, preparar una rosca artesanal y con su producto casi casero, ganar la clientela que insiste en tratar de llevarse el sector de las que fabrican con masa congelada y prefabricada, es todo un reto, sobre todo por los costos y el trabajo que representa empezar el pan tradicional del Día de Reyes desde cero y desde sus harinas naturales, así como sumar ingredientes que vienen directo de la fruta y de productos con menos grado de industrialización, asegura el panadero artesanal y chopper, Gerardo Pérez Covarrubias.
Las roscas de masas prefabricadas y harinas congeladas, se venden en la calle y en supermercados y tiendas departamentales.
La tradición de hacer roscas en el horno de piedra, con productos de casa -explica Gerardo- viene desde hace casi medio siglo, cuando su padre, Candelario Pérez Cortés, aprendió y comenzó a elaborar algunas con un pequeño horno en su casa.
Luego, trabajó para una industria panificadora muy conocida y más tarde, el señor cuyo nombre tiene que ver con la fecha de cumpleaños y al mismo tiempo con el Día de la Candelaria, hizo su propio negocio en la Colonia Industrial Aviación.
Hace casi 37 años abrió una panadería, que conservó los ingredientes tradicionales.
Trabajadores y familia se acostumbraron a que la harina es natural, los ingredientes vienen de la fruta y los elementos tales como las figuras de Niño Dios, anillos y dedales, nunca deben faltar.