San Luis Potosí se ubicó en el tercer estado con mayor inflación acumulada durante marzo, con un indicador de 5.5 por ciento, superando incluso el crecimiento nacional, que fue de 4.5 por ciento, de acuerdo a cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
La entidad sólo estuvo detrás de Quintana Roo, que registró 5.8 por ciento, Oaxaca, donde la carestía creció 5.6 por ciento.
Además de San Luis, tuvieron el mismo incremento Nayarit, el Edomex y Aguascalientes.
Pero más allá del dato general de inflación, el incremento en precios de alimentos básicos y servicios cotidianos está reconfigurando el gasto diario en San Luis Potosí, con un impacto particular en estudiantes, uno de los sectores más afectados por el encarecimiento de rubros esenciales como comida, vivienda y transporte.
El reporte del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) muestra que productos clave en la dieta económica —como jitomate, limón, papa, tomate verde y pollo— registraron aumentos significativos durante marzo, lo que impacta directamente a quienes dependen de compras diarias o cuentan con presupuestos limitados, como es el caso de la población estudiantil.
Sin embargo, el golpe no solo está en el supermercado. Comer fuera, una práctica común entre estudiantes por cuestiones de tiempo o distancia, también se ha encarecido. Servicios como fondas, loncherías y taquerías reportaron incrementos, reduciendo el margen de opciones accesibles para este sector.
A este escenario se suman los costos asociados a vivir y estudiar en la ciudad. El aumento en vivienda y electricidad presiona particularmente a estudiantes foráneos, mientras que el transporte mantiene una tendencia al alza, elevando el gasto diario para pagar traslados.