Después de recorrer de norte a sur, de este a oeste y viceversa los cuatro puntos cardinales de la zona Metropolitana, Monserrat Martínez Méndez, bicirepartidora de NBC Exprés, expone que la nata contaminante presente a lo largo del año, no existía hace unos tres años, lo cual es prueba clara de “que algo no estamos haciendo bien”.
Frente a ello, plantea que, si andar sobre dos ruedas le ha permitido mejorar su oxigenación, mantener su peso y obtener un ingreso económico, también puede servir para mitigar los niveles de contaminación que diariamente respira la población.
“Me gusta mucho mi trabajo, porque no son los días iguales, conoces mucha gente, conoces un montón tu ciudad. Yo no lo siento como un trabajo, hace poco que me resfrié muy muy feo, fui al doctor pensando que era esta onda del Covid y me dijo ‘estas súper bien, tienes un montón de oxigenación, dale gracias a tu trabajo que tienes muy buena oxigenación”, recuerda la bicimensajera.
Bajo ese contexto, Amado Nieto Caraveo, Jefe del Departamento de Salud Pública y Ciencias Médicas de la Facultad de Medicina de la UASLP, destaca que además de los beneficios en la salud de las personas, pedalear se convierte en una forma de proteger al medio ambiente.
Para el especialista, si en el planeta se disminuye la utilización de transportes ligados a combustibles fósiles, a largo plazo el beneficio ambiental repercutirá más en la salud de cada ser humano, que en el mismo hecho de hacer ejercicio.
“En muchos países la promoción del uso de la bicicleta tiene un beneficio en el medio ambiente, porque se deja de utilizar combustible y automóviles, sin embargo, se necesita construir espacios urbanos que permitan ese tipo de actividades, seguramente mucha gente que va a leer que estamos proponiendo la bicicleta como medio de transporte, va a decir: ‘quiero verte trepado en medio de los camiones urbanos, en medio de la alameda ¿A ver qué te parece?”.
METAS LEJANAS
De 16 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU a cumplir, la zona Metropolitana registró en siete de ellos color naranja en el semáforo de control, que significa “meta lejana”, revela un reporte sobre el Índice de Ciudades Sostenibles (ICS) 2018, publicado en enero de 2019.
Las valoraciones toman en cuenta energía asequible y no contaminante; industria, innovación e infraestructura; reducción de las desigualdades; ciudades y comunidades sustentables; producción y consumo responsables; vida de ecosistemas terrestres; paz, justicia e instituciones sólidas.
El ICS advirtió que en el subíndice de ciudades y comunidades sustentables para la región conformada por los municipios de San Luis Potosí y Soledad de Graciano Sánchez, existe color rojo o “meta muy lejana” referente a la calidad del aire.
En seis indicadores obtuvo color amarrillo o “avance regular”, correspondientes a: fin de la pobreza; salud y bienestar; igualdad de género; agua limpia y saneamiento; trabajo decente y crecimiento económico; y acción por el clima.
Contrario a ello, destacó en color verde o “buen avance” en los ámbitos de: hambre cero; educación de calidad; y alianzas para lograr los objetivos.
Con la evaluación total obtenida, la zona Metropolitana se situó en noveno lugar entre 56 regiones de la República mexicana, con un índice general de 54.67 por ciento de cumplimiento en los ODS.
UN ACELERADOR
POR UN PEDAL
De las 773 mil 425 viviendas particulares habitadas en el estado, en 215 mil 611 casas de la zona Metropolitana, cuentan con automóvil o camioneta.
En 161 mil 742 casas de la capital potosina utilizan esa forma de traslado y 53 mil 869 en el municipio soledense. Es decir, el 27.87 por ciento de las viviendas de la entidad que cuentan con alguno de los dos transportes, se concentran en esa región, de acuerdo con resultados del Censo de Población 2020 del Inegi.
Mientras que, de los 907 mil 311 residentes de la capital potosina, 575 mil 674 disponen del mismo; en la municipalidad soledende, de los 331 mil 653 habitantes 201 mil 017 tiene un automotor.
Los vehículos con motores de combustión interna producen, en general, tres tipos de emisiones de gases contaminantes: evaporativas, por el tubo de escape y de partículas por el desgaste tanto de los frenos como de las llantas.
Así lo revela un estudio del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC).
La evaporación puede ocurrir cuando el vehículo se encuentra estacionado o en circulación, cuya magnitud depende de las características del vehículo, factores geográficos y meteorológicos, como la altura y la temperatura ambiente, sobre todo, de la presión de vapor del combustible.
Las emisiones por el escape se deben a la quema del combustible y expiden diversos contaminantes, entre otros: monóxido y bióxido de carbono, hidrocarburos, óxidos de nitrógeno, partículas, bióxido de azufre, amoniaco, metano y plomo, sólo en el caso de gasolinas con plomo. Éstos tienen diversos efectos nocivos tanto en la salud de las personas como en la contaminación ambiental.
En tanto las emisiones de partículas, producto de los procesos de combustión en el motor, se han vinculado con el aumento de síntomas de enfermedades respiratorias, reducción de la función pulmonar, agravamiento del asma, y muertes prematuras por afecciones respiratorias y cardiovasculares.
Mientras el plomo (Pb) tiene efecto nocivo en el coeficiente intelectual de los niños, el amoniaco (NH3) suele reaccionar con SOx y NOx para formar partículas secundarias, tales como el sulfato de amonio [(NH4)2 SO4] y el nitrato de amonio (NH4 NO3), las cuales impactan en la reducción de la visibilidad.
En tanto el bióxido de carbono propicia el efecto invernadero que atrapa el calor de la tierra y contribuye seriamente al calentamiento global.
Finalmente, el metano (CH4) también es un gas de efecto invernadero, que tiene un potencial de calentamiento 21 veces mayor al del CO2; y el óxido nitroso (N2O) favorece al mismo problema y su potencial de calentamiento es 310 veces mayor que el CO2.
ENTRE INDUSTRIAS
Y LADRILLERAS
Contrario a lo que pudiera pensarse, la industria es la principal fuente de contaminación del aire en la capital del estado, informa Valter Armando Barrera López, director del Laboratorio de Contaminantes Atmosféricos y Cambio Climático (LabCACC) de la UASLP.
El especialista precisa que en 3 años y medio de medición de contaminantes del aire se ha validado tal información, pero también, que las ladrilleras son la segunda causa para empeorar dicho problema.
Revela que debido a la declaratoria de la pandemia de la Covid-19, en alrededor de cuatro meses cerca de 50 por ciento de las fuentes móviles estuvieron en confinamiento, sin embargo, muchos contaminantes se mantuvieron en niveles similares a la información histórica recabada.
“Lo cual nos hizo ver que no es (los automóviles) la principal fuente de contaminación en la ciudad potosina, las industrias siguieron trabajando y entre ellas, los contaminantes derivados del petróleo reaccionaron entre ellos, más todo lo que ya tenemos de ladrilleras; y todos ellos siguieron contaminando de igual manera”, explicó el doctor en Ciencias.
Barrera López alerta que además las industrias y las ladrilleras generan la contaminación más tóxica del aire.
Agregó que no todos los elementos tóxicos están normados y los criterios “ya están quedándonos obsoletos” para el caso de la capital potosina.
Criticó que “todos se desviven” por un ordenamiento territorial, sin embargo, los nuevos desarrollos urbanos dentro de la metrópoli no contemplan carriles para bicicletas, transporte masivo, estacionamiento y tránsito normal.
Barrera López sostiene que no todas las vialidades son apropiadas para la adaptación de este tipo de carriles, por lo cual, aplicar encuestas, tener voluntad y analizar cómo son los desplazamientos “ya no sirven, ni funcionan” para evaluarlas, porque lo necesario es llevar a cabo estudios sobre la distribución de contaminantes, horario de concentración, entre otros indicadores.
“Hay que tener mucho cuidado con las ciclopistas, no nada más es ciclopista por ciclopista. Para mí eso solo se aplica en algunas ciudades que van creciendo, y que también su planeación urbana lo hace así”.
Aunque la expansión desordenada de la zona Metropolitana y la polución se convierten en factores a considerar al momento de decidir emprender una vida en el manubrio, miles siguen enfrascados en un desafío frontal por exigir mayor equidad y derecho a gozar por igual la vía pública, sin importar que parezca que sus voces se diluyen en el aire.