En los últimos cinco años, el estado de San Luis Potosí registró un dato revelador entre las mujeres de 12 años y más, pues entre menor escolaridad incrementa casi cuatro veces el número de hijos nacidos vivos, en comparación con quienes cursan una carrera profesional.
Hasta el año pasado, la población femenina de dicho grupo etario promedió 2.2 hijas e hijos nacidos vivos, 0.1 hijos menos que los procreados en 2020, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Sin embargo, al cotejar la maternidad considerando la escolaridad de la madre, se obtiene información contundente sobre la relevancia de garantizar, promover e impulsar la educación y la instrucción para las mujeres.
El Censo Intercensal 2025 identificó que las potosinas que estudiaron hasta educación media superior y superior procrearon en promedio 1.2 hijos nacidos vivos; hasta secundaria con 2.1 hijos nacidos vivos y hasta primaria con 3.7 hijos nacidos vivos.
En contraste, las potosinas sin escolaridad tuvieron un promedio de 5.5 hijos nacidos vivos, es decir, si se compara con las mujeres instruidas hasta la preparatoria o la universidad, el indicador aumenta casi cuatro veces.
FUERZA LABORAL FEMENINA
Para Imelda Elizalde Martínez, presidenta local de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra), los datos de Inegi muestran una población con mayor nivel educativo y una creciente participación de las mujeres en la actividad económica.
Cita que la participación económica de las mujeres pasó de 36.4% en 2020 a 40.4% en 2025, por ello, para la industria significa reconocer al talento femenino como una parte cada vez más importante de la fuerza laboral.
"En términos de competitividad, no podemos dejar fuera una parte tan importante del talento disponible. Las mujeres representan poco más de la mitad de la población de San Luis Potosí y su participación económica continúa creciendo", aduce.
Sostiene que la igualdad de oportunidades no es solo un tema social, sino también de aprovechamiento del talento, por ende, las empresas deben promover y reconocer a las personas por sus capacidades, resultados, preparación y liderazgo, independientemente de su género.
Subraya que tener menos hijos no debería ser lo que permita acceder a un cargo directivo, pues el liderazgo debe depender de la preparación, experiencia, capacidades y resultados, no de si una persona tiene hijos o
cuántos tiene.
"Debemos reconocer que aún existen condiciones que dificultan la permanencia y el crecimiento profesional de las mujeres, especialmente por la responsabilidad desproporcionada del cuidado", complementa.
DESDE EL
PENSAMIENTO FEMINISTA
Anteriormente se concebía que el destino de la mujer era casarse, tener hijos y punto, pero ahora afortunadamente todo el despliegue de información sobre sus derechos sexuales ha permitido que puedan tomar decisiones de decir: "sí quiero, no quiero", argumenta la activista feminista Arely Torres Miranda.
"A mí me da muchísimo gusto ver que las mujeres, cada vez tenemos más acceso a
información que nos permite tomar decisiones de vida. Y sí creo que influye el nivel de educación, porque justo eso nos hace tener un panorama para decidir sobre lo que queremos para nuestra vida".
Destaca que las generaciones más jóvenes al tener mayor acceso a información de salud sexual y reproductiva, pueden dar cumplimiento a la garantía constitucional de decidir cuántos hijos y en qué periodo de tiempo los desean procrear.
Lamenta que una de las injusticias más grandes, es que las mujeres tengan que elegir entre ser madres u optar por desarrollo profesional y personal, porque no existen condiciones. Por ejemplo, horarios que permitan tener flexibilidad, un sistema de cuidados para los hijos mientras ellas laboran y que los hombres también asuman su responsabilidad paternal.
Aunado a ello, da en el clavo al señalar que la situación actual del país "incendiado" por la guerra del narcotráfico, la corrupción, la desaparición de miles de personas o la ineficiencia de las fiscalías, provoca que se genere una toma de conciencia determinante:
"¿A qué traigo un hijo o una hija al mundo cuando ni siquiera le voy a poder garantizar el derecho humano a una vida libre de violencia, a una vida donde tenga una educación, donde tenga acceso a salud, cuando vemos que los sistemas de salud?", cuestiona.
"LA MATERNIDAD DEBE
DE SER DESEADA"
María Ruiz, periodista y artista plástica, es una de las potosinas con educación superior que forman parte de la estadística que decidió solo tener un hijo, pero detrás de esa determinación existe una historia de reflexión y consenso con su pareja.
Reconoce que su hijo no fue planeado, derivado de un descuido en el control familiar, no obstante, al concebirse como una mujer privilegiada, con varios empleos, autónoma e independiente económicamente, decidió que no existía ningún motivo que le impidiera ser madre, en
ese momento.
"Después de eso, obviamente sí me hago la pregunta, si yo sería capaz de tener un segundo hijo y la verdad, es que la decisión de mi parte fue no y también la de mi marido. Lo hago a conciencia en torno a la pareja, porque yo siempre he concebido a la pareja como una comunidad, en mi manera de ver personal, ¿verdad?, pero no se alineaba, un segundo hijo, no se alineaba a mi vista sobre mi futuro de vida", describe la comunicadora de
36 años.
Refiere que ya no plantea una segunda maternidad, no solo porque conlleva mucho tiempo y esfuerzo, sino porque dentro de su visión de la vida prefiere otorgarle el tiempo adecuado y de calidad a único hijo.
Otro de los factores corresponde a su estado de salud, pues al padecer insuficiencia renal crónica dicha condición la limita para poder pensar en ampliar su familia, sin dejar de lado las condiciones económicas, porque, aunque vive modestamente bien, esa proyección no se alinea a sus planes futuros, entre ellos, desarrollo personal y profesional.
"Aunque estamos en pleno siglo XXI, los hombres no han asumido sus responsabilidades completamente, ellos piensan que por trabajar o ejercer el papel de proveedor su trabajo se acaba ahí, ¿no? o sea, en la casa sigue la crianza de los niños, pues sí, la manutención del hogar. Entonces siento que es una condición histórica que se les ha delegado a las mujeres: el decidir cómo criar a los hijos, cómo atenderlos, las labores de cuidado y que incluso hoy lo vemos,
¿no?", remarca.
Advierte que, desde las propias instituciones de salud persiste el sesgo de que solo las mujeres tienen la obligación de cuidarse y de organizarse en cuanto a la maternidad y su actividad sexual, restándole participación a los hombres en garantizar los derechos reproductivos de ellas.
Ya sean uno o hasta cinco hijos, lo más importante para las mujeres y sus parejas que deciden ejercer su planificación familiar, es tener claro que la maternidad debe ser deseada y de ahí en adelante cada persona, de acuerdo con su contexto social, económico, familiar y tantas variantes más, tomar la determinación más favorable.