México, sumido en la violencia y corrupción está lejano a Nava, Cárdenas y Clouthier: Villoro

A casi 26 años del fallecimiento del doctor Salvador Nava Martínez, Juan Villoro, periodista, escritor y catedrático universitario, ve un México muy lejano a aquellas luchas políticas y un país sumido en la corrupción y la violencia, con partidos políticos que postularon candidatos presidenciales que no representan a nadie, o aspirantes independientes que en verdad no lo son.

Señaló lo anterior durante su visita a la Feria Nacional del Libro de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, para la presentación del libro "La utilidad del deseo", obra publicada por editorial Anagrama, en octubre de 2017.

A su juicio, lo que más ha cambiado desde de la muerte de Nava Martínez, es que el escenario se encuentra en una situación crítica, "hablamos de un país de corrupción y de violencia, y de un territorio donde se encuentran algunas de las ciudades más peligrosas del mundo, de discriminación y de inequidad".

Ejemplificó la primera candidatura del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano por la Presidencia de la República o de la lucha de otros mexicanos como Manuel J. Clouthier o Heberto Castillo, donde había la ilusión de que el país cambiara de una manera honesta y digna, y ahorita está muy mal la realidad, pero también está muy mal la oferta de candidatos.

Señaló que la política es un cochinero y no tiene sentido, "no se ve que haya un candidato presidencial que a mí me represente y no creo que sea lo importante en esta ocasión".

Candidatos decepcionantes y democracia para ricos.

Juan Villoro asegura que le decepciona que los tres candidatos llamados "independientes", en realidad no lo son y las candidaturas independientes tal y como están formuladas, en realidad son el plan "B" de los políticos profesionales.

"Si se requieren 867 mil firmas, es muy difícil obtener eso y al mismo tiempo, con el método elegido para contar con una tecnología que implica ser propietario de un celular de gama media que cuesta un mínimo de 5 mil pesos, evidentemente es discriminatorio y es una democracia para ricos.