El camino de los migrantes en México es un desafío complicado marcado por la estigmatización, la falta de identificación adecuada y una política migratoria que a veces ignora los derechos fundamentales, consideró Guillermo Luévano Bustamante, coordinador de la Maestría en Derechos Humanos del Posgrado de Derecho de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP).
Lamentablemente, en México la población migrante es a menudo etiquetada como “ilegal”, una designación que Luévano Bustamante considera incorrecta. En realidad, se encuentran en una situación administrativa irregular, lo que los empuja a rutas cada vez más clandestinas y peligrosas en su búsqueda de una vida mejor.
El problema se ha agravado recientemente con el anuncio de la empresa ferroviaria más importante, Grupo México, de suspender algunas de sus rutas comerciales debido a la creciente cantidad de migrantes que utilizan el tren conocido coloquialmente como “La Bestia”.
Esta medida no sólo complica aún más la situación, sino que también expone a los migrantes a abusos tanto por parte de la delincuencia organizada como de agentes estatales que no siempre respetan los estándares de derechos humanos.
Luévano Bustamante destacó que la población migrante no debería ser considerada “ilegal”. Su situación administrativa irregular puede conllevar una sanción que, según la ley, se limita a una detención de hasta 36 horas en estaciones migratorias. Sin embargo, la estigmatización persistente los priva de sus derechos humanos.
El académico advierte que para abordar este problema de manera más efectiva, se requiere una orientación inicial sobre las opciones de regulación migratoria.