Una involución, militarizar la seguridad: Salazar

Pese a desventajas, el especialista no ve un cambio a corto plazo

Para el académico universitario y analista en temas de seguridad, Francisco Javier Salazar Soni, la militarización de la seguridad pública en México no solamente se ha profundizado en los últimos veinte años, sino que también generó una estructura híbrida que diluye las funciones civiles, debilita a las policías y abre la puerta a violaciones sistemáticas de derechos humanos.

Militarización seguridad pública México y derechos humanos

En entrevista, el profesor de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) advirtió que el país atraviesa una "involución" que hará cada vez más difícil recuperar un modelo civil.

"La militarización surgió como respuesta a la inseguridad durante el cambio de régimen democrático, pero terminó convirtiéndose en la estrategia central del Estado", explicó. Con la transición política, añadió, se rompieron los equilibrios informales que mantenían cierto control sobre los grupos criminales y las fuerzas armadas comenzaron a ocupar espacios que antes correspondían a las policías.

Resaltó que, a diferencia del resto de América Latina y Europa, donde existe una separación clara entre seguridad nacional, seguridad interior y seguridad pública, en México estas categorías se han mezclado hasta volverse indistinguibles. "Bajo esta confusión, las fuerzas armadas entran a tareas que no les corresponden, desde una lógica de guerra", señaló Salazar Soni.

Formación castrense y erosión policial

Para colmo, desde las academias locales se ha impuesto una formación de corte castrense que desnaturaliza la función policial: "A los nuevos elementos se les enseña a ver al ciudadano como ´enemigo´, más que como alguien que violentó una norma. Ahí empiezan los abusos", afirma.

El académico subrayó que la militarización no solo incrementa el riesgo de violaciones a derechos humanos contra la población, sino también contra los propios policías: "Los elementos civiles sufren violaciones a sus derechos porque trabajan bajo mandos militares, con disciplina absoluta y sin posibilidad de cuestionar órdenes", explica. Esta dinámica, añade, erosiona la profesionalización policial y perpetúa la dependencia hacia las fuerzas armadas.

Para el analista, la solución a la exacerbada militarización pasa por reconstruir policías civiles profesionales, estables y con autonomía operativa. Pero reconoce que el panorama no es optimista: "No veo que esto vaya a cambiar pronto. Por el contrario, veo más uso de fuerzas armadas, más militares en funciones de seguridad pública y una involución de las instituciones civiles. La combinación de corrupción, falta de continuidad, formación militarizada y ausencia de controles civiles ha creado un escenario en el que la militarización se consolida como norma, no como excepción", concluyó el entrevistado.