A manera de visibilizar la inconformidad por los daños causados, la parroquia del Sagrario celebró misa en Plaza de Fundadores. Su párroco citó a los feligreses en la plancha y desde ahí pronunció una homilía en la que llamó a los feligreses a la paz a pesar de la adversidad de los destrozos provocados durante la manifestación del domingo.
Misa de desagravio y llamado a la paz
“Concédenos superar felizmente los horrores de la violencia, y que nos llenemos de amor y de justicia”, pidió el presbítero Jorge Aurelio Ramírez Torres, en la misa. El sacerdote calificó los daños como una profanación al recinto y justificó la misa de desagravio con el hecho de que existe esa posibilidad en la Iglesia, de pedir perdón por los actos que llevaron al agravio al templo.
Lamentó que las manifestaciones de violencia se vayan normalizando, pero dijo que los creyentes deben optar por la no violencia. “Las manifestaciones no se deben reprimir, pero sí es un papel de la autoridad resguardar la integridad de los inmuebles, tal y como debe suceder con los que son patrimonio arquitectónico e histórico del estado”, advirtió.
Daños confirmados y acciones de la autoridad
El sacerdote agradeció a los feligreses que, desde el interior del templo, evitaron que se propagaran las llamas. Anunció que el arzobispo Jorge Alberto Cavazos Arizpe encabezará otra misa de desagravio.
Aparte, el director de la Unidad de Gestión del Centro Histórico (UGCH), José de Jesús Becerra Rodríguez explicó que el templo sufrió daños que incluyeron la destrucción de la cruz de la fachada y la quema de su puerta principal.
Se mostró a favor del respeto a los inmuebles con valor histórico, cultural y arquitectónico y añadió que las áreas de las que se compone la Unidad estarán pendientes en caso de que sea necesario intervenir.
Aclaró que una eventual reparación tendría que ser autorizada por la Iglesia Católica, precisamente porque ahora se encuentra en proceso de intervención y restauración.