La maestra Adriana del Río Koeber, autora del Manual de Estilo de El Colegio de San Luis señala que el mejor órgano del cuerpo es aquel del que no tienes idea para qué sirve.
Ello en referencia de que sólo te enteras qué hace cada parte de tu cuerpo, precisamente cuando comienza a fallar y a causar molestias y enfermedades.
El escritor Daniel Tristán hace caso omiso de esta primicia y entabla un ameno diálogo con las partes de su cuerpo en su primer libro: Mocos.
Señala que el nombre es precisamente una provocación. “Si andas en una librería y ves un libro con este título obviamente lo levantas para por lo menos tratar de saber de qué se trata”, apunta.
Disponible ya en versión electrónica, el libro podría estar disponible en formato físico en octubre, señala el autor.
Para saber un poco más sobre el texto Pulso platicó en Daniel Tristán y he aquí sus palabras y reflexiones.
Iba a ser un diario
Pulso.- Cuando uno piensa en introspección se imagina un diálogo con el alma o un viaje a lo profundo de la mente, pero tu obra va a lo más inmediato, el propio cuerpo. ¿Cómo se te ocurrió esta obra?
Daniel.- Básicamente al principio nace como un diario, más como de anécdotas que yo iba viviendo y que escribía. No tenía idea al principio de publicarlo ni darle forma de libro, pero luego me di cuenta de que el trabajo tenía potencial y decidí darle como ese formato.
Yo soy un fan del cuerpo humano, de la maquinaria del cuerpo humano y decidí plasmar eso que traigo en la cabeza en un libro, cómo opera el cuerpo humano que es fascinante.
Pulso.- En la parte inicial de tu libro el alma entabla un diálogo con el cuerpo, le dice que es una especie de máquina transportadora, un receptáculo de lo importante, no sé si nos pudieras explicar un poquito más de esto.
Daniel.- Es complicado. Por ejemplo si yo me veo en el espejo no soy solamente lo que está reflejándose, va mucho más allá este binomio cuerpo-alma. Por supuesto que yo soy ésto, la carne y el hueso, pero también soy lo que habita esa carne y hueso que es la esencia del alma y entonces va de eso, de cómo, durante todo el viaje de la vida, del nacimiento hasta la muerte, cómo conviven estas dos entidades, alma y cuerpo.
Pulso.- En el proceso creativo es importante tener una idea inicial, pero luego viene la parte más pesadita, esto que es el desarrollar esa idea y concretarla en una obra. ¿Qué nos podrías platicar de tu proceso creativo?
Daniel.- Yo creo que a pesar de que la temática me parece digna de ser leída, pienso que el proceso creativo es lo que más peso le da a la obra. Yo lo que decidí fue salir de la zona de confort del escritor.
El escritor lo que hace es sentarse en su escritorio, una silla súper cómoda, una luz ambiental muy cálida, una tacita de café, un incienso o lo que sea y se pone
a trabajar.
Yo lo que hice fue salir de esa zona de confort, me puse como en situaciones incomodas. Escribí en cunclillas, acostado boca abajo, ebrio, escribí sin comer, sin dormir y automáticamente el resultado del texto es diferente.
De varios textos del libro tengo por ejemplo la versión de tres días de no dormir, la versión de tres días de no comer, la versión enojado, la versión triste y luego ya decía: “a ver, de las diferentes versiones de un mismo texto, ¿cuál es la que mejor sirve?”. También hacía un collage y ese era el resultado final que
se publicó.
Pulso.- Daniel Tristán es columnista de Pulso, escribe sobre la música y las nuevas tendencias. ¿Consideras que esta faceta de tu labor creativa influyó en
tu libro?
Daniel.- Creo que ayuda muchísimo. Para mí el escribir columna de opinión de música, me hizo como optimizar tiempo y espacio. Si te das cuenta en el libro los textos son chiquitos, hay algunos largos, pero hay unos que son un parrafito nada más, pero ahí plasmo lo que quiero decir, lo que traigo en la mente, compacto. Hay una similitud, a mi manera de ver, entre la literatura y la música que dice que menos es más. Entre menos información haya es mucho más fácil que la gente lo vea y se identifique. Directo a la cabeza.
Pulso.- ¿Cuánto tiempo te llevó la elaboración completa del libro?
Daniel.- Empecé por ahí de 2019. Fueron como tres etapas: finales de 2019 en mi departamento de soltero, que ahí fue cuando pude experimentar mucho más, no porque ahora no lo pueda hacer, pero ahora vivo con mi novia desde hace un par de años y pues ya cambia la dinámica
de vida.
Luego vino la pandemia que también fue como obligatoriamente estar encerrado haciendo algo y me dediqué a avanzar en el proyecto y luego ya el periodo post pandemia. Fueron las tres etapas, entonces fueron como tres años.
Pulso.- ¿Qué aprendiste en el proceso?
Daniel.- Pues aprendí mucho del cuerpo. Suena como medio ridículo, porque todos tenemos uno, pero muchas veces no entendemos cómo funciona.
Una parte del proceso creativo fue leer mucho sobre anatomía. Descubrí un chorro de cosas de las que no tenía ni idea
que sucedían.
Yo creo que cada cuerpo es diferente, pero igual al mismo tiempo. Todos tenemos el mismo sistema, la misma manera de funcionar interna y externamente, pero a final de cuentas somos diferentes y cada cuerpo se expresa de manera totalmente distinta.
Pulso.- ¿Cómo ha sido la respuesta de los lectores?
Daniel.- El libro ahorita está disponible en la página de Gandhi y de Porrúa y estamos esperando la opción para poder lanzarlo en la versión física. Es igual que en la música. Me di cuenta que el camino independiente es el mejor para publicar un libro o lanzar un disco y sí he recibido retroalimentación de la gente.
Es distinto en la música que en los libros. La música llega directamente el “feed-back” de la gente inmediatamente. Te das cuenta si les está gustando y con los libros es distinto, en lo que lo compra, en lo que lo leen, lo comentan, pero sí hay
una retroalimentación.
Pulso.- En estas reacciones de tus lectores ¿te han topado con algu-
nas sorpresas?
Daniel.- Sobretodo en cuanto a temáticas que yo todavía no he vivido. Lo comentaba en otra entrevista que del nacimiento a mis 34 años ya sé qué se siente en cada etapa de esa vida, pero de los 34 en adelante yo no tengo ni idea.
He recibido comentarios de gente que ya está envejeciendo o que tuvo una experiencia cercana a la muerte. Me dicen “me identifiqué con cierto texto, con cierto párrafo, con cierta idea”, pero por cosas que yo todavía no vivo.
Sí es muy impactante tocar fibras de la gente que está en etapas que yo todavía no estoy viviendo, pero está padre cómo la literatura llega a este tipo de gente.
Pulso.- ¿Tienes algún otro proyecto en mente?
Daniel.- Todavía no. Veo el proceso creativo como una cubeta que se tiene que llenar y cuando se llena hay que vaciarla. Para “Mocos” viví ciertas experiencias que llenaron mi cubeta y lo vacié en ese libro.
Ahorita estoy como en el proceso del llenado de cubeta. Vivir experiencias, que me pasen cosas que te de algo como a
nivel humano.
Pulso.- ¿Por qué hay que leer tu libro?
Daniel.- Vale la pena porque el libro habla de la experiencia humana. Desde el nacimiento hasta la muerte y cómo en esa experiencia convive el alma y el cuerpo.
Creo que vale la pena que cualquier persona, en cualquier etapa de la vida, lo lea porque son experiencias que todos vivimos, pero no ponemos atención. Procesos como la respiración o como la digestión o el envejecimiento. Es como profundizar un poquito y hacer un alto en la vida cotidiana, hacer como un stop y reflexionar
en detalles.
Le sirve a la gente sobre todo ahora que vivimos de manera muy acelerada después de la pandemia, darnos un respiro.