Además de los serios problemas de tráfico y de basura que genera el tianguis dominical de Las Vías, en el norte de la capital, la contaminación auditiva es otro de los males que cada fin de semana crece sin que autoridad alguna pueda poner límites.
Cada domingo, desde temprano, residentes de las colonias vecinas de la avenida Hernán Cortés, antes avenida Ferrocarril, deben lidiar con decenas de “sonidos” o bocinas que encienden los comerciantes para “atraer gente” a sus puestos de venta o porque precisamente se dedican a la venta de música en formatos generalmente piratas, como discos compactos o memorias USB en las que caben cientos de canciones.
Recorrer el tianguis implica exponerse al riesgo de terminar con daño auditivo debido a que muchos vendedores instalan bocinas precisamente a la altura de los oídos de la gente y eleva el volumen de estos aparatos casi al máximo, para demostrar su potencia.
El ruido de estos aparatos se suma al de los cientos de automotores cuyos conductores suenan el claxon de manera constante para lograr que el tráfico se mueva, especialmente en los pasos vehiculares que conectan un lado y otro de la avenida principal.
Por desgracia, como Las Vías opera sobre terreno federal, pocas o ninguna autoridad municipal o del estado se molesta en meter algo de orden al caótico mercado dominical, y así ha sido por décadas.