Derivado de la inadecuada atención médica en los hospitales Central “Ignacio Morones Prieto” y Del Niño y la Mujer “Alberto López Hermosa”, una bebé de 40 semanas de gestación murió en el vientre de su madre en 2020, reveló una investigación de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH).
De acuerdo con el expediente 1VQU-0509/20, el 25 de noviembre de 2020 acudió a las 8:00 horas al Hospital Central, dado que presentaba dolor en el vientre. Le realizaron un ultrasonido y escucharon el corazón del bebé.
Ahí, el médico le realizó varios movimientos bruscos en la vagina y después de ello presentó mucho líquido incoloro; al referir el malestar el especialista mencionó que era normal y la envió a su casa.
Al día siguiente persistió la sintomatología y dolor por lo cual acudió a las 2:00 horas al mismo nosocomio donde le realizaron un ultrasonido, diciéndole que estaba bien y que regresara a su casa.
A las 6:00 horas de trasladó al Hospital del Niño y la Mujer, porque prevalecía el fluido, pero además presentaba contracciones cada dos minutos. Minutos más tarde se agravó su estado de salud y fue internada.
Cuatro horas después la revisó una doctora, quien no escuchaba latidos del bebé y a las 11:30 horas no presentaba frecuencia cardiaca fetal. Hasta las 20:20 horas que se dio la expulsión le informaron que el bebé falleció debido a que el cordón umbilical se le había enredado en el cuello y presentaba infección de placenta.
Opiniones periciales del Colegio de la Profesión Médica del Estado, determinaron que la atención médica fue inadecuada ya que nunca se envió durante el control prenatal a valoración gineco-obstétrica.
Evidenció que a pesar de habérsele realizado cinco consultas durante el inicio del trabajo de parto por parte del personal médico del Hospital Central, nunca se detectó que tenía circular de cordón a cuello.