Luego de que se diera a conocer el caso de la niña de tres años Camila Roxana, quien su familia y una enfermera de la comunidad La Herradura en Villa de Ramos aseguran que fue diagnosticada muerta y velada con signos vitales, diversas denuncias sobre la atención médica que se brinda en el Hospital Básico Comunitario (GBC) de Salinas de Hidalgo se han hecho públicas.
Los quejosos denuncian atención déspota por parte de personal de base, falta de personal médico para la atención de urgencias, que se les niega la atención por falta de equipo e insumos, pero también que empleados como almacenistas retiran el material para la venta por fuera, entre otras.
Algunas de las denuncias son similares al trato que manifestó haber recibido Mary Jane Mendoza Peralta, madre de Camila.
Priscila Díaz de León dijo que en una ocasión su bebé enfermó de diarrea aguda y vómito, por esa razón llevó al menor a urgencias al referido hospital, donde no le quisieron poner suero a pesar de que ya estaba deshidratado.