Lucía Méndez, los hermanos Almada y hasta el ex presidente del gobierno español e integrante del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) José Luis Rodríguez Zapatero, forman parte de las historias que son del acervo de 55 años de de trabajo de Bernabé "Muñiz" Ávila Ramírez como lustrador de zapatos, porque les boleó en la Plaza de Armas.
Por sus cepillos y tintas han pasado gobernadores, funcionarios federales y diversos presidentes municipales, es así que para contar su historia, Ana Neumann, el Grupo Atenea y Filiberto Juárez Córdoba, le armaron un conversatorio y sus escuchas hasta pidieron anécdotas para llevar.
Muñiz cuenta que la vida de bolero comenzó en 1970, con una pequeña silla que instalaba en los arcos del Palacio Municipal, donde todo comenzó, para después trasladarse frente a la Catedral y por último en el frente del Congreso del Estado.
Relata que ha llevado una vida de buenas anécdotas, por ejemplo de buena convivencia con Alejandro Zapata Perogordo, Luis García Julián, Enrique Galindo Ceballos, Horacio Sánchez Unzueta, Carlos Jonguitud Barrios, Fernando Silva Nieto, Juan Manuel Carreras y por casualidad, el político que fue presidente del gobierno español a raíz de una elección en la que técnicamente se sacó la lotería, luego de que una pifia de José María Aznar condenó a Mariano Rajoy, candidato del Partido Popular, a perder las elecciones.
Fotos: Pulso
Precisa que la silla que utilizó era de más calidad, en aquel tiempo de los inicios no utilizaban tinta fuerte, sino únicamente la anilina y la negrosina, que sustituían a lo que hoy se utiliza como tinta fuerte.
Relata que incluso había cierto tipo de espantos, como ocurría cuando compraban las tintas en un lugar denominado "La Galatea", a donde lo querían acudir porque les asustaba un judío muy alto que se escondía entre las penumbras del local y luego tenía una voz espantosa. Asegura que era un señor muy alto con enormes cejas, pero que a pesar de que era una buena persona, inspiraba miedo.