Nadie les da mantenimiento a los puentes

A diferencia de las calles y avenidas principales de la capital, la superficie de rodamiento de los puentes vehiculares no recibe la misma atención en cuanto a mantenimiento o renovación de su pavimento, por lo que algunos pasos elevados padecen de desperfectos que ninguna esfera de autoridad resuelve.

Es el caso de varios de los puentes que cruzan sobre el bulevar del río Santiago, como el puente Carlomagno o que popularmente se conoce como “puente Torres Corzo”, por estar próximo al edificio corporativo del empresario Teófilo Torres, ya fallecido.

Este paso tiene un alto nivel de desgaste de su superficie de concreto, a tal punto que hay varillas de acero que sobresalen de su base y generan ruido con el paso constante de automotores.

Otros puentes, como el de la avenida Muñoz, presentan baches y desniveles entre sus junturas que de vez en cuando son cubiertos pero que vuelven a aparecer conforme los vehículos hunden o desgastan la compostura.

Normalmente, los puentes no son de jurisdicción municipal, sino estatal, por lo que su arreglo tocaría a la Junta Estatal de Caminos (JEC), sin embargo, son pocas las ocasiones en que se ha visto a alguna autoridad dando una “manita de gato” a estas importantes estructuras viales.