No para la inseguridad en el oriente de la capital. A pesar de las denuncias repetidas, los vecinos y comerciantes no ven cambios en la operatividad de la policía y hay zonas favoritas para la libre operación de los ladrones, como sucede con la calle Francisco de P. Palomo, agobiada por hurtos constantes.
En particular, las bocacalles de las avenidas Ricardo B. Anaya y Camino a la Libertad, ubicadas entre avenida Santa Ana y el Anillo Periférico Oriente, por lo general abundas las altas bardas o grandes portones, espacios ciegos y falta de iluminación.
Se trata de ambientes cómodos para malhechores de cualquier actividad, o personas que acuden a robar o a drogarse.
Los robos frecuentes, ocurren por lo que en el lenguaje policial se llama “cortinazo”, es decir el método para vulnerar las cortinas y muros, y en ocasiones los rateros ingresan por las azoteas a los locales comerciales y buscan puntos débiles para introducirse y sustraer mercancías.
Las bocacalles son tierra de nadie. Se trata de vialidades muy sucias por la operación de negocios y mercados, y también es evidente el abandono de infraestructura. Los pavimentos ya envejecieron y en los muros, abunda la publicidad de bandas pandilleriles y pintas de frases que solo los autores entienden.
En la zona hay tramos extensos de iluminación deficiente, automovilistas hacen lo que pueden y se arriesgan a dejar sus vehículos en las calles mientras visitan familiares o amigos.