Para la fase III de la enfermedad COVID-19 no habrá colectas ni depósitos bancarios, se prohíbe besar y tocar por devoción las imágenes religiosas de los templos, se suprimen las pilas de agua bendita y no habrá misas de cuerpo presente para fallecidos por ese padecimiento, pero más adelante se podría oficiar una celebración eucarística en memoria de esas personas, anunció la Iglesia Católica local.
Juan Jesús Priego Rivera, vocero de la Arquidiócesis de San Luis Potosí, explicó que se decidió omitir las aportaciones, a fin de evitar fraudes en contra de la feligresía, debido a que los criminales podrían hacerse pasar por curas o el arzobispo.
Dijo que en la medida de lo posible, y con todas las medidas sanitarias estrictas, se podría llevar a cabo la ceremonia de exequias con el núcleo familiar, incluso en casa y transmitirla por redes sociales, además de ser breve. “O bien, se podría acompañar en el panteón para realizar la celebración indicada en el ritual”.
El sacerdote refirió que, si bien el cuerpo del fallecido al estar confinado en el féretro no podría contagiar, la aglomeración de familiares puede ser un factor de propagación del virus.
Reiteró que las iglesias que cumplan con las medidas de sanidad, establecidas por las autoridades sanitarias, pueden mantenerse abiertas por espacio no mayor a cinco horas diarias, pero solo podrán permitir el acceso a 20 personas, quienes deben respetar la sana distancia, utilizar gel antibacterial y portar cubrebocas.
“En cuanto a la celebración de los sacramentos, la eucaristía y otras ceremonias, se celebra la eucaristía y bautizos sin convocar al pueblo, a puerta cerrada y continuando con el criterio de un mínimo de presencia de fieles. Además no se deben organizar fiestas patronales hasta que se haya levantado la contingencia sanitaria. Sobre la confesión, en sala amplia y guardando las indicaciones sanitarias y realizando la limpieza”, concluyó.