Oficio en extinción, redactor de cartas

Ya solo una mujer mantiene vivo el oficio en los portales de la Alhóndiga

El tradicional oficio del escribano, bajo los viejos arcos de la Alhóndiga de la capital potosina, está a punto de desaparecer y ya ni el Día del Amor y la Amistad representa una fecha “fuerte” para quienes subsisten o subsistían del arte de redactar textos en máquina de escribir.

Un escritorio único y solitario alberga todavía a una mujer escribana quien, por cierto, ayer lunes se retiró temprano debido a que trabaja en una fábrica para completar los magros ingresos que deja la redacción de textos para terceras personas.

Hace años, según cuentan otros comerciantes del mismo edificio de origen colonial, “había más de diez escribanos y el ruido de sus máquinas de escribir era constante. Ahora, la gente usa sus propias computadoras y teléfonos celulares para redactar textos o se los dictan; ya ni siquiera es necesario escribir”.

A pesar de que el 14 de febrero ya no es un día en el que las y los enamorados busquen enviar cartas a románticas a sus parejas, los últimos escribanos, por no decir la última de ellos, aún esperan ser útiles para estrechar, mediante un texto bien escrito en papel, los lazos de afecto entre quienes siguen creyendo en el amor.

Después de esta fecha, para las y los redactores profesionales la temporada “fuerte” es cuando hay inscripciones escolares, pues ahí sí, el oficio del escriz++++bano es muy útil para las personas que deben llenar documentos, redactar cartas de intención y otros.