Existe otro elemento que cada año confirma la llegada de la temporada de Día de Muertos en Villa de Pozos: el tradicional pan de muerto, un producto artesanal que sólo se elabora durante estas fechas y que atrae a decenas de clientes a las panaderías de mayor tradición del municipio.
Este manjar se ofrece en distintos tamaños, desde piezas individuales que pueden adquirirse por ocho, diez o 15 pesos, hasta versiones familiares que superan los 50 pesos, especialmente cuando incluyen rellenos o ingredientes especiales. También existen presentaciones con formas de tumba, calavera o decoraciones alusivas a la festividad.
Aunque la receta tradicional sigue siendo la favorita de muchas personas, en los últimos años los panaderos poceños han incorporado nuevas opciones. Actualmente, es posible encontrar variedades con sabor a chocolate, fresa o nuez, así como rellenos de crema pastelera, crema de avellana, queso suave o mermelada de zarzamora, entre otras combinaciones.
De acuerdo con artesanos del pan, gran parte de su sabor y aroma característicos provienen del uso de agua de azahar, ralladura de naranja y un ligero toque de anís, ingredientes que distinguen a este producto de otros panes dulces de temporada.
Entre las curiosidades que rodean a este alimento destaca una creencia difundida en algunos países, de que el pan de muerto se prepara con cenizas reales de personas fallecidas. Sin embargo, los panaderos aclaran que se trata únicamente de una leyenda sin fundamento, pues la receta es elaborada exclusivamente con ingredientes de panadería tradicionales.