El confinamiento obligado por la pandemia no provocó, sino que detonó problemáticas entre las parejas estables y con hijos, pues disminuyó la frecuencia de las relaciones sexuales, explicó Elizabeth Pastrana, psicóloga y especialista en sexología.
La experta en terapia de pareja, explicó que el fenómeno se debió a la monotonía, es decir, no existe espacio de extrañarse pues ambos conviven todo el día, y no da pie a un deseo sexual; además que no hay espacio personal porque los hijos están en casa.
Recalcó que la contingencia sanitaria no generó las dificultades entre las parejas, sino que las evidenció porque ya traían roces previos, así como antecedentes de poca confianza entre sí, hablarse poco y la sexualidad no era plena.
En contraste, indicó que las personas solteras, las parejas que no viven juntas y sin hijos no se vieron tan afectadas como el citado grupo, ya que han estado distanciados y con la oportunidad de querer estar juntos.
“Las parejas estables sin hijos no tuvieron tanto problema. Al principio sí porque cerraron todo, pero ya ellos se dieron este permiso, por decirlo de alguna forma, y comenzaron a tener su convivencia no diaria, pero les dio un plus para tener esta iniciativa de: ‘ya nos vamos a ver’ o de extrañarse”, expresó.
Para la sexóloga, después de la pandemia habrá una oleada de divorcios, no tanto a nivel pareja, pero sí a nivel personal por el encierro, el desempleo, hospitalización de un familiar y falta de ingresos que incrementó los niveles de estrés.