Las mujeres residentes de San Luis Potosí que perdieron sus empleos durante la pandemia de Covid-19 encontraron alternativas de trabajo con mayor riesgo de violencia, explotación, abusos e inseguridad jurídica y social.
Así se documentó en el diagnóstico Compás Joven: Las juventudes frente al trabajo digno en San Luis Potosí, elaborado por la asociación civil Educación y Ciudadanía (Educiac) y Solidaridad Internacional Kanda (Sikanda).
El estudio revela que el acceso a capital financiero, a tierra o herramientas y las actividades económicas continúa definido por roles de género, que en situaciones de emergencias o imprevistos, se alejan más de las mujeres y personas jóvenes, colocándoles en mayor riesgo.
Se asentó que el mercado laboral es adultocentrista, pues fomenta la idea de que las juventudes son inexpertas o que el primer empleo se paga sobre todo con experiencia, lo que genera sensación de fracaso y decepción frente al sistema económico que se manifiesta poco responsable con la garantía de derechos laborales, advirtió el informe financiado por la Unión Europea.
Puntualizó que el autoempleo y la informalidad son alternativas laborales limitadas, en tanto que obligan a las personas jóvenes a asumir toda la responsabilidad para garantizarse o garantizar a otras personas empleadas, seguridad social.
Ubica dentro de la seguridad social capacitación, salud, vivienda, alimentación, licencias por maternidad o accidentes; ahorros, seguros por desempleo y fondos para el retiro.
“Los marcos normativos vigentes no permean sobre el autoempleo y la informalidad, de modo que existe una laguna donde nadie asume el compromiso de garantizar seguridad social”, criticó.
La investigación se llevó a cabo en las regiones Huasteca, Media y Centro, entre octubre de 2020 a septiembre de 2021, con la intervención a jóvenes de 15 a 29 años del sector empresarial, educativo y académico; asociaciones civiles y funcionariado.