No se permite el ingreso al seminario sacerdotal, a los aspirantes que sufrieron violación, drogadicción, alcoholismo y maltratos diversos, reveló Jesús Carlos Cabrero Romero, arzobispo de la Arquidiócesis de San Luis Potosí. Sin embargo, pueden existir excepciones, acotó.
Hace dos años se hicieron actualizaciones en la nueva Ratio fundamentalis institutionis sacerdotalis, es decir, los principios generales por los que debe guiarse el seminario formador de curas.
Refirió que se ha descubierto “muchas veces”, que quienes provienen de hogares desintegrados, son jóvenes o jovencitas que sufrieron experiencias “muy fuertes” como las antes mencionadas.
“Esto (las malas experiencias) se deja sentir” en el caminar de las etapas de las personas que pretenden formarse como sacerdotes o religiosas, dijo.
“ Ahí en el seminario tenemos el equipo de psicólogos e incluso psiquiatras, que en diferentes materias van conociendo a las personas y eso puede ofrecer mayor garantía”, asumió.
Cabrero Romero argumentó que es importante poner atención en estos aspectos emocionales de los candidatos, pues de no ser así se “pueden repetir” y darse “con tristeza” presuntos casos de pedofilia en la Iglesia Católica, como los que se han revelado en la actualidad.
“Lo que se nos ha recomendado, es que nuestra pastoral vocacional mire especialmente hacia hogares integrados. Eso no quiere decir que no haya excepciones (…) Esto siempre también lo ha considerado la iglesia”, aseveró.