Pareja vende helados y dulces para mantenerse

Don Onésimo González y su esposa Juana Ortega son dos adultos mayores que a diario salen a las calles de la colonia La Constancia y Soledad a vender nieves y dulces para mantenerse. 

Hace varios años, Don Onésimo sufrió un accidente trabajando como albañil en una casa de dos plantas, en el que un polín de madera se desprendió y le pegó en un ojo, lo que le originó la perdida de vista del lado izquierdo, y derivado de ello dejó de trabajar en ese oficio al que se dedicó por más 40 años. 

La pandemia fue otro factor que golpeó la economía de los adultos mayores, pues, aunque buscaban la forma de tener ingresos, el aumento de contagios durante el año pasado los orillaba a mantenerse en casa, y a vivir de los ahorros que tenían. 

Fue hasta inicios de este año que habilitó su triciclo para la venta de helados, mientras que su esposa, Doña Juana, usa una caretilla para la venta de dulces a granel, recorren las calles principales de la colonia La Constancia, principalmente las escuelas, y se trasladan algunas veces hasta la Cabecera Municipal. 

Doña Juana cuenta que una ocasión tuvo un incidente con un conductor de transporte urbano que le tiró toda su mercancía.